Ayotzinapa, días de fuego
La vorágine de actividades que los normalistas rurales han emprendido para exigir la presentación con vida de sus 43 compañeros, no permite ni siquiera pensar en el descanso.
La vorágine de actividades que los normalistas rurales han emprendido para exigir la presentación con vida de sus 43 compañeros, no permite ni siquiera pensar en el descanso.
Las lágrimas y el sudor se mezclaban en los rostros de normalistas y familiares que acudieron al periférico norte de Iguala, justo al lugar en donde un mes antes le fue arrebatada la vida a Daniel Solís Gallardo, Julio César Ramírez Nava y Julio César Mondragón Fuentes y fueron levantados los 43 normalistas que hasta la fecha se encuentran desaparecidos.
«¿qué significa ser estudiante en este México que vivimos?» Una de las respuestas fue: «me siento con la responsabilidad de exigir, de hablar, porque con esto que está sucediendo, no se puede uno quedar en la escuela ahí sentadito, si no nos van a matar a todos»
Este 26 de octubre –a un mes de los lamentables hechos ocurridos en Iguala, Guerrero– continuaron las acciones acordadas de la segunda Asamblea Nacional Popular, por lo que estudiantes y algunos padres de familia bloquearon la autopista del So
Friends and family members of Ayotzinapa’s recently disappeared youth continue to expose the bloody realities at the core of Guerrero politics.
La noche del pasado 22 de Octubre en la Plaza de Bolívar de la ciudad de Bogotá Colombia, se exigió 43 veces que “vivos los queremos porque vivos se los llevaron” sintiendo junto con los mexicanos la rabia, la impotencia y la tristeza de ver como los malos gobiernos continúan arrebatándonos a los nuestros.
Los normalistas continúan tomando las radios por periodos cortos, mandan mensajes y analizan la información que circula en los medios locales y nacionales.
Los dos eventos paralelos que se llevaron a cabo esta tarde en la ciudad de Chilpancingo fueron una muestra impresionante de cómo la política mexicana se ha alejado de la vida real del país
El 22 de octubre las calles centrales la Ciudad de México se convirtieron en ríos de personas que al unísono exigieron la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos.
Luego de la masacre de aquel fatídico 26 de septiembre, el pueblo de Guerrero no ha dado la espalda a sus normalistas y ha salido a las calles a gritar su rabia, su indignación, a exigir la aparición con vida de sus hijos, hermanos, amigos.
Presentamos a continuación la voz de Don Mario, quien accedió a platicar un rato con nosotres, quien nos dejó la historia de su hijo y su dolor, no para inmovilizarnos, sino para luchar aún más.
Sobre la avenida conocida como Costera Miguel Alemán, del puerto de Acapulco, se llevó a cabo una de las movilizaciones más grandes en solidaridad con los estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, Guerrero.