La lucha por el agua en el Valle del Yaqui

Esta publicación forma parte del proceso de documentación realizado por la Caravana Climática, una gira de acción por América Latina que busca recolectar historias de pueblos que luchan en defensa de la tierra y por justicia climática mientras se dirige hacia la vigésima Conferencia de las Partes de la ONU a realizarse en diciembre en Lima, Perú.

Video por Caravana Climática

Namakasia

A través de la implementación del programa Sonora Sistema Integral, en 2010 el gobierno del estado impuso la construcción del Acueducto Independencia con la finalidad de consumar el ilegal trasvase del agua de la cuenca del río Yaqui hacia la ciudad de Hermosillo, poniendo en peligro el suministro del líquido no sólo en la región yaqui sino en todo el sur de Sonora.

El acueducto “Independencia” consta de 172 kilómetros de longitud y se construyó con una inversión de 4 mil millones de pesos. Desde el anuncio de su licitación, pasando por el proceso de construcción y operación se ha impugnado la ilegalidad de su funcionamiento a través de siete amparos y dos controversias constitucionales. Mientras escasea el suministro de agua en el Valle del Yaqui, cuya infraestructura carece de mantenimiento, el líquido vital robado viaja para alimentar a la industria de la capital de Sonora.

El 9 de mayo de 2013 la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió un amparo en revisión a favor de la Tribu Yaqui, al declarar nula la emisión del manifiesto de impacto ambiental por parte de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), lo que jurídicamente obliga a detener los trabajos del acueducto.

A pesar de ello, la presa Plutarco Elías Calles, mejor conocida como «El Novillo», no ha interrumpido el trasvase del agua. Por ello desde mayo de 2013 la Guardia Tradicional de la Tribu Yaqui mantiene un bloqueo en la carretera federal 15 México-Nogales. Durante seis horas al día integrantes de la etnia detienen el paso de vehículos de carga para exigir que se detenga el robo del agua.

Durante marzo y abril la tribu cumplió una tregua para poder festejar los días de cuaresma y retiró el bloqueo. Al término de las ceremonias la Tropa Yoreme emprenderá nuevas acciones en defensa del agua.

El afluente del río Yaqui se encuentra interrumpido, desde la década de los cuarentas del siglo pasado, por las presas Lázaro Cárdenas y Álvaro Obregón. Desde entonces en territorio Yaqui sólo transitan pequeños arroyos e incluso una parte del río está seco en su totalidad. «Sólo cuando en épocas de lluvias se desborda el Oviachic [presa Álvaro Obregón] corre agua por aquí, pues el gobierno nunca abre las compuertas, ni siquiera en épocas de sequía» nos cuenta un joven yaqui mientras recorremos el seco paraje.

Debido a la paulatina desaparición de cuerpos de agua dulce en el subsuelo, la sal de mar ha ido ganando terreno. Entre cinco mil y siete mil hectáreas de tierra cultivable de cuatro poblados yaquis (Belén, Huibiris, Rahum y Potam) padecen las consecuencias del salitre, lo que ha provocado su erosión.

Fotografía: Aldo Santiago

Fotografía: Aldo Santiago

«El salitre está comiéndose las tierras en Huiribis, en Raum, donde antes no sucedía. Sucede porque ya no tienen defensas. Es triste porque quienes se dedican a la agricultura dejarán de hacerlo» cuentan en las comunidades.

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