Judíos vigilantes

Texto: Karla H. Mares

Fotografías: Salvador Cisneros

Atzacualoya, Chilapa, Montaña de Guerrero. Sin conocer la fecha exacta, desde hace unas décadas, –como todos en el pueblo lo reiteran– un grupo de 25 jóvenes, indígenas nahuas, de manera tradicional durante las fiestas de Semana Santa, se disfrazan de “vigilantes judíos”.

El apelativo “judíos”, lo asumen por alusión al origen judío de Jesús y porque se les atribuye la crucifixión de Jesucristo*. El de vigilantes porque son los responsables de cuidar la fiesta.

Estos jóvenes que son elegidos por su juventud e interés en participar, se encargan de estar alerta durante los actos religiosos. Cuidan que nadie platique, bromee o juegue con el celular. Cuando alguien es atrapado in fraganti, es encrespado por un vigilante, quién con una barita de carrizo espanta al niño, adulto o anciano, dando pequeños golpes sobre su cabeza –sin lastimar a nadie– como una manera de intimidar y que se guarde silencio o se preste atención.

Además, los vigilantes realizan recorridos por toda la comunidad para detener y llevar a la comisaría a aquellos que consumen bebidas alcohólicas. Su función es muy parecida a la de la policía rural, pero sólo durante los días santos.

El integrante de mayor edad del grupo, que comúnmente es el que lleva más años participando, es el encargado de representar al judío que detuvo y martirizó a Jesús. Para ello, atan a su cintura la estatuilla de Jesús, la cual arrastra en procesión, mientras otros vigilantes cargan diversas imágenes de santos a los que son devotos en el pueblo.

Los 25 jóvenes utilizan una vestimenta peculiar que consiste en un tipo de falda y una playera y/o camisa blanca, gorras, lentes oscuros y un paliacate que cubre su rostro.

La vestimenta –en parte– es muy similar a la que se utiliza en la danza tradicional de los maromeros, un grupo de danza aérea que durante las fiestas de la Virgen de la Calendaria es el encargado de animar la fiesta. Pero al mismo tiene elementos que muestran el sincretismo en las comunidades de la Montaña de Guerrero, donde uno puede observar otras tradiciones católicas con el acompañamiento de los santos y el propio nombre de vigilantes judíos. Pero también, la presencia de playeras y gorras con palabras en inglés, grupos de rock extranjeros, entre otros elementos, que nos recuerdan que son comunidades indígenas que migran como una forma de sobrevivencia.

Algunos viajan a otros estados dentro de México, otros a los Estados Unidos, donde lo primero que hacen para dejar de ser discriminados por ser indígenas, es cambiarse la forma de vestir,  por ropa de hip-hopero, rapero o por algo más “occidental”.

 


* No implica la postura del autor ni de la Agencia Autónoma de Comunicación SubVersiones.

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