Las enseñanzas de la costa michoacana

Videos por Los Tejemedios y SubVersiones

«Es precisamente por sus leyes que estamos levantados en armas. Por defender la ciudadanía es que estamos aquí», afirma con toda seguridad un integrante de las autodefensas en la comunidad de Pómaro, municipio de Aquila, en la costa michoacana. En un video realizado por Los Tejemedios es posible escuchar éste y otros testimonios. Lo que sucede en la costa es también un reflejo de lo que acontece en el resto de los municipios controlados por las autodefensas: son los ciudadanos organizados los que están haciendo el trabajo de las autoridades federales y militares, la procuración de justicia y la detención de criminales.

Alfredo Castillo, un gris y oscuro personaje designado por el gobierno de Enrique Peña Nieto para ejercer la gubernatura de facto, ha dado declaraciones cada vez más confrontativas y desarticuladas respecto a los compromisos acordados con el movimiento de autodefensas. Demasiado rápido va desnudando el verdadero carácter del gobierno estatal y federal. Se niega a aceptar que no ha sido capaz de llevar a cabo las tareas de seguridad que le corresponden, ni la limpieza de las estructuras de gobierno que se han mantenido en muchos casos intactas. Llamar a declarar al secretario de gobierno, Jesús Reyna, pareciera ser más un intento de calmar los ánimos que un acto real de justicia.

Como parte de la estrategia de “pacificación” de Michoacán, la policía federal, el ejército mexicano y la marina han detenido a varios integrantes de las autodefensas mediante engaños, redadas y operativos. Sin embargo, pese a ello, la organización de este extendido movimiento se ha mantenido, tal vez, por dos factores fundamentales: por un lado, la claridad de sus objetivos (expresada constantemente por el Dr. José Manuel Mireles) y por el  otro, la aceptación y cobijo de las poblaciones en donde tienen presencia, en donde su legitimidad no ha disminuido.

A manera de seguimiento, presentamos una serie de videos en los que se muestra lo anterior. El primer trabajo se trata de una entrevista al coordinador general de las autodefensas en el municipio de Aquila, Semeí Verdía, en la cual relata de manera clara y sencilla el proceso de recuperación de varias comunidades, tenencias y encargaturas, en particular de Santa María Ostula, de donde es originario. En la mezcla del relato personal y el análisis del contexto costeño resaltan por lo menos dos cosas: la necesidad de mantener la lucha contra el crimen organizado hasta asegurar su eliminación total en todo Michoacán y la disposición a trabajar de manera conjunta con las fuerzas federales para reconstruir la vida en comunidad, tantas veces golpeada por la represión y la muerte selectiva.

Cabe recordar que la comunidad nahua de Santa María Ostula ha sido escenario de una de las mayores matanzas selectivas de las que se tenga memoria en los últimos cinco años. Luego de recuperar más de mil hectáreas –en posesión de integrantes del crimen organizado– y fundar el centro poblacional de Xayacalan en 2009, la represión no se hizo esperar. Fueron asesinados alrededor de 30 líderes y comuneros, aquellos que habían luchado durante décadas por el reconocimiento de la propiedad comunal de las tierras, aquellos que habían defendido la autodeterminación de su pueblo y la defensa de sus usos y costumbres para regirse.

Al día de hoy, Semeí, sobreviviente de este proceso atroz, obligado a vivir fuera de su comunidad para resguardar la vida de su familia y la de él mismo, es el encargado de coordinar los esfuerzos de las autodefensas que van limpiando poco a poco las poblaciones y que van sumando a más gente para combatir al crimen organizado. Algo de este proceso se muestra en el segundo video. En una primera reunión en la tenencia de Coire pudimos platicar más con integrantes de las autodefensas en la cabecera municipal, Aquila, y en la comunidad de San Pedro Naranjestil, lugares en donde el movimiento ha crecido desde junio y agosto de 2013 respectivamente.

Los trabajos de documentación que siguen son extraordinarios registros en donde se resalta precisamente lo que el gobierno insiste en negar: la necesidad de las autodefensas para el combate al crimen organizado y para la reconstrucción de la vida comunitaria. Como si se tratase de un juguete viejo, el gobierno federal –a través de su comisionado especial y del secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong– insiste en afirmar que los comunitarios ya no tienen cabida ni sentido de existencia, mientras que en las poblaciones, la gente continúa apoyándoles y reafirmando su legitimidad: es el movimiento de autodefensas el que ha desestructurado a Los Caballeros Templarios y ha liberado a las poblaciones que vivían una opresión en la vida diaria.

Por ejemplo: uno de los negocios más redituables es la extracción ilegal de maderas preciosas y su posterior venta clandestina en mercados tan lejanos como el de China. Esto, que para Cherán significó la casi pérdida del bosque –sustento de vida y de tradición comunitaria–, para la costa michoacana resultó también motivo de conflicto, ya que el negocio de la madera ha sido durante años una fuente económica para Los Caballeros Templarios. El destino de esta madera es cualquier lugar del mundo, y se materializa entre otras tantas cosas en tableros de autos lujosos, muebles exclusivos, acabados de barcos y pinturas en donde se aprovecha hasta el aserrín. Todo esto está hecho de madera michoacana que sale ilegalmente del país y se comercializa a través de varias redes. Los propietarios de cada uno de estos lujos son responsables del consumo de estas maderas preciosas que, al ser cortadas de manera excesiva, ponen en riesgo la perdurabilidad de bosques enteros. Probablemente esto no les importe, como tampoco le importa al gobierno mexicano, el cual, sin embargo, no deja de afirmar que ha desestructurado todas las redes templarias, mas no ha podido -ni al parecer pretende- mostrar un sólo caso en donde la ciudadanía compruebe que ha hecho justicia.

Gracias al trabajo de Los Tejemedios, podemos escuchar de viva voz un testimonio acerca de este problema. Se trata de un trabajador obligado a realizar tareas ilegales que destruían el bosque y que, gracias al combate efectivo de las autodefensas, ha logrado recuperar su libertad. Su incorporación como comunitario también es fundamental para comprender la composición de este movimiento y el apoyo de la gente: se trata de habitantes, trabajadores, campesinos, ganaderos, y no de otros criminales, como aún siguen afirmando en algunos medios nacionales o cuestionando analistas que no conocen el terreno.

A través de esta documentación audiovisual se puede tener un panorama claro de que existen por lo menos dos versiones del proceso de las autodefensas en Michoacán: aquella acartonada y vacía que dan las autoridades estatales y federales y otra, mucho más rica en experiencias y enseñanzas, que está construida y reconstruida día con día por los sujetos que encarnan al propio movimiento, los habitantes de las comunidades y de las diferentes tenencias y encargaturas.

Difícilmente se detendrá un movimiento tan extendido y con tanto respaldo popular. Eso debería tenerlo claro tanto el gobierno federal como aquellos restos del crimen organizado que aún se esconden por ahí o se atrincheran en reducidos territorios –o que tal vez tratan de reconstruir la organización en lugares como Hidalgo y el Estado de México–. Las autodefensas se enfrentan actualmente a las distintas formas de traición que ejerce el gobierno, a la persecución si no acceden al desarme y al mismo tiempo a las necesidades sociales que se presentan cuando se trata de reconstruir una vida que ha sido violentamente fracturada. Tal vez convenga estar atentos a lo que desde abajo se va estructurando como un entramado de historias, una especie de conciencia política a partir de los relatos más sencillos y honestos que se encuentran ahí, listos para ser contados.

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