Del cine y la isla de nuestra memoria: Uli Stelzner y los archivos del conflicto armado en Guatemala

Por primera vez se realiza en México la muestra de cine ‘Memoria y Verdad’, la cual comenzó a exhibirse desde el 27 de enero y hasta el 4 de febrero con un total de 12 filmes documentales divididos en tres secciones: memoria, migración y derechos humanos, con el interés de propiciar el diálogo y la reflexión acerca de cómo miramos al pasado y (re)construimos la búsqueda de aquella verdad muchas veces torturada, desaparecida y asesinada.

El festival cinematográfico es una réplica de la misma iniciativa llevada a cabo en Guatemala desde 2010, muestra organizada por documentalistas independientes que apenas contó con seis películas, aunque en pocos años ha incrementado exponencialmente su audiencia acercando el cine como una herramienta indispensable en el proceso de recuperación de sociedades víctimas de violaciones a sus derechos humanos.

En México, donde se respira un contexto de violencia que permea gran parte del territorio nacional, la muestra busca recrear historias que contribuyan a la regeneración del tejido social al mostrar al espectador las luchas que en otras latitudes y geografías se han realizado por el derecho a la justicia, a la vida, al libre tránsito, a la información y a la defensa de los derechos inherentes a todos los seres humanos.

Organizada por un grupo de académicos, investigadores y estudiantes, la muestra es una propuesta para preguntarnos a través del cine documental a dónde dirigir nuestra mirada para analizar nuestra realidad histórica de forma lúdica y advertir las situaciones que configuran el actual estado de emergencia en el que vivimos.

Archivos de una tragedia

En 2005 una explosión en las instalaciones de la Policía Nacional de Guatemala revelaron un archivo secreto. Ochenta millones de documentos donde se registraron minuciosamente los peores crímenes contra la humanidad durante el periodo del conflicto armado interno (1966-1982) quedaron exhibidos como testigos irrefutables de uno de los más cruentos conflictos en América Latina del siglo XX.

Consciente de la magnitud del hallazgo, el documentalista independiente Uli Stelzner se dio a la tarea de desempolvar las historias, que durante décadas enmudecieron en los mismos muros donde miles de civiles eran impunemente masacrados. La Isla, como es conocido el lugar donde fueron encontrados los documentos, es un compendio de atrocidades donde se puede rastrear el trágico destino de muchos de los 200 mil guatemaltecos asesinados y de los 45 mil desaparecidos como parte del actuar genocida del Estado, el ejército y la oligarquía nacional y extranjera.

Muchas de las investigaciones de las comisiones de verdad que se integraron en Guatemala después de la firma de la paz en diciembre de 1996 trabajaron preponderantemente con testimonios orales para reconstruir las vejaciones a las que la población civil y, mayoritariamente, indígena estuvo expuesta. Sin embargo, con el encuentro y preservación de La Isla, la memoria guatemalteca emerge de la oscuridad a la que fue confinada por aquellos poderosos interesados en mantenerse impunes.

A casi una década de los acuerdos de paz, el conflicto aún no ha terminado. “Comienza una fase de recuperación, de memoria, reconciliación. Cada país debe encontrar su propia vía, aunque es un proceso largo y difícil, sobre todo para las víctimas. Se puede ver en el contexto de Guatemala o en el global porque hay muchos países que han pasado por conflictos violentos. Siendo alemán sé de ello. Otros países como Sudáfrica o en Colombia”, comenta Uli, quien desde los 20 años de edad ha visitado países de América donde, mediante su perpetua búsqueda de la(s) historia(s), indaga en la memoria colectiva en aras de desenterrar la atesorada justicia.

La Isla: Archivos de una tragedia, se proyecta el jueves 30 de enero, a las 18 hrs, en el Centro Cultural Tlatelolco.

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There is one comment

  1. Lola

    “Guerra Civil” es un concepto que invisibiliza varias cosas: el terrorismo de Estado por parte de los sucesivos gobiernos militares, el apoyo estadounidense a tareas contrainsurgentes, el exterminio de civiles que de ninguna manera estaban en guerra ni contra el estado, o la clase, y sin embargo fueron sus rehenes, sin el respeto de ninguna convención para prisioneros o enemigos de guerra. Saludos.

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