Gracias Juan Gelman

Por Ana Valentina López de Cea

La primera vez que tomé un libro de poesía siendo consciente de lo que eso era, fue un libro de Juan Gelman, “En el hoy y mañana y ayer”. Abrí el libro y leí:

GOTÁN

Esa mujer se parecía a la palabra nunca,

Desde la nuca le subía un encanto particular,

Una especie de olvido donde guardar los ojos,

Esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

Seguí leyendo el poema, el libro, y a Juan, y eso me llevó a seguir leyendo poesía y luego a escribirla.

Después de aquel descubrimiento, que calculo debe haberse dado por ahí del 2001, recordé que Juan Gelman era amigo de mis papás. Lo recordé porque un día sonó el teléfono de nuestra casa en la colonia Juárez y me tocó contestar, la persona que llamaba pidió hablar con mi mamá y yo pregunté quien era. Cuando la respuesta fue “Juan Gelman”, recuerdo claramente, haber tapado el teléfono, voltear a ver a mi mamá llena de sorpresa y decirle susurrando “¡Es Juan Gelmaaaaan!”. Mamá rió. La siguiente vez que ocurrió lo mismo yo ya sabía reconocer la voz de Juan; sin embargo, me llenaba de alegría oírlo decir: soy Juan Gelman.

Sí… ya era fan de Juan.

La primera vez que vi a mi nuevo amor platónico después de aquellas llamadas fue en un asado que organizaron mis papás en donde entonces teníamos las oficinas de Pentagrama. En algún momento mi mamá le dijo: “Juan, ella es mi hija Valentina”, él sonrió y yo de puro nervio me empecé a reír… Todas las veces en mi vida que lo volví a ver fueron así: yo no podía dejar de sonreír.

Ayer murió Juan. Y a mí me llegó la noticia como un golpe en el pecho primero, y después como una oleada de recuerdos del poeta. Inmediatamente noté una constante: sus ojos bondadosos, su sonrisa permanente.

Vamos a extrañar a Juan, todos los que tuvimos la oportunidad de conocerlo en persona y todos los “fans” de Juan que nos quedamos boquiabiertos, cardioabiertos, leyendo su poesía. Vamos a extrañar a Juan todos los que convencidos de que otro mundo es posible encontramos en su palabra y en su vida el aliento y la esperanza. Vamos a extrañar mucho a Juan todos los que luchamos por la vida porque Juan era lucha y era vida. Pero Juan seguirá siendo siempre lucha y siempre vida.

Sí, yo soy fan de Juan Gelman.

¡Gracias, querido Juan Gelman! Gracias por tu vida.