Radio Ñomndaa: palabras libres y verdaderas en los tiempos de la contrainsurgencia. Segunda parte

Autonomías indígenas versus caciquismo en la llanura de las flores (Parte II)

Hay un estado terrorista que pretende callar las voces críticas, desarticular y amedrentar las luchas, con el miedo pretenden paralizarnos, pero nosotros no lo haremos

Pronunciamiento del 7° aniversario de Radio Ñomndaa

México entró al siglo XXI en medio de una guerra intestina. Una sociedad y un estado se están pudriendo por dentro, entre la sangre que se derrama en los 33 asesinatos diarios que se promedian a nivel nacional en 2011 (65% de crecimiento, una de las tasas más altas del continente [1]). Los grandes escenarios son la explotación y el despojo, consecuencias de esa forma histórica del capitalismo, llamada neoliberalismo. El “nuevo orden mundial” es una afrenta y una ofensiva contra la población empobrecida en las ciudades y en el extenso campo mexicano; es un asalto contra la naturaleza. El saqueo de recursos naturales viene de la mano de privatizaciones y concesiones a gigantes transnacionales sobre los territorios de los pueblos indígenas.

La “modernidad” capitalista a la cual deberíamos ingresar con las maquilas, la reforma energética y el TLCAN, es un pase de cuarta a la devastación de la guerra actual, a la eliminación de las formas de resistencias colectivas. Éstas últimas, por el contrario, resurgen tenazmente y de esto se trata el intento de consolidar el autogobierno indígena amuzgo y una radio comunitaria en Guerrero.

Guerrero “moderno”. “Geografías de la violencia” y exterminio de los pueblos indios

El neoliberalismo ahondó la violencia, potenció viejas desigualdades y creó otras nuevas, agudizando la pobreza de las zonas rurales. En Guerrero, no destruyó los cacicazgos, se apoyó en ellos, los benefició y arremetió contra los ejidos y la propiedad comunal con la reforma al artículo 27 constitucional, que dio prioridad a los medianos y grandes productores agrícolas, dejando de lado a las comunidades indígenas. El capitalismo (neoliberal) también es el otro rostro feo del caciquismo.

A finales de los 80, el plan salinista privatizador, fue replicado en Guerrero, por el malogrado ex-gobernador José Francisco Ruiz Massieu. Perteneciente al círculo íntimo de la familia Salinas de Gortari, Ruiz, dijo que el desarrollo turístico y las maquiladoras serían los nuevos pilares de la economía guerrerense [2]. Anulando los subsidios así como las empresas estatales, los bancos de crédito y la parafernalia que se había creado en los tiempos de Echeverría para constrarrestar la guerrilla, se dejó a los campesinos y a los pueblos indígenas en el mundo de las “libertades de mercado”, donde éstos iban a ser aplastados por la apertura a las importaciones y los precios “reales” [3]. La “modernización del campo” amenaza los territorios comunales.

Es ésta la época en la que se registra el gran crecimiento de la producción de enervantes, negocio que hasta ese momento también había pertenecido a muchas redes caciquiles. El campo se cubrió de ese rosáceo color de la amapola. Entonces mucho(a)s soñaron con el cielo y las armas que podían comprar con el dinero obtenido gracias al lechoso líquido que se extrae al rayar la goma, un nuevo oro blanco. Pueblos enteros se vaciaban de manera obligada para dar paso a extensas regiones de plantíos de amapola. Los narcos pueden otorgar semillas, transporte e insumos productivos. Muchos campesinos ingresaron en la ecuación “Violencia – Producción de goma y amapola – violencia elevada a la N potencia”, surgiendo nuevas familias y caciques con mucho poder y conexiones políticas [4].

En un estado donde el 13.75% de la población es indígena [5], muchas comunidades y regiones campesinas guerrerenses comenzaron a desintegrarse y morir, cuando sus jóvenes y mujeres migraron a las plantaciones del norte a piscar tomate, o cuando decidieron meterse al negocio de la amapola. En el zedillismo, el foxismo y el calderonismo, se ampliaron y profundizaron las cifras del horror, bajo el mismo esquema de desregulación laboral y empoderamiento de las elites financieras y empresarios ligados al gran capital transnacional.

Guerrero es el primer productor de amapola en México, haciendo que el país sea el segundo en el mundo en proporcionar el insumo principal para la heroína [6]. Para mucha gente es preferible tener dinero asegurado por la venta de la goma que puedan obtener, a esperar algún trabajo que el “presidente del empleo” había prometido en su campaña el 2006.

Para el 2011 los Cárteles del Golfo y el Pacífico, La Familia Michoacana, Los Zetas, los Beltrán Leyva y Los Caballeros Templarios se disputaban la gran plaza productora, comercial y de consumo de drogas que representa Guerrero [7]. Desde el 2006, año de inicio de la guerra calderonista, por las calles guerrerenses se viven las batallas más sórdidas del narco, entremezcladas con las “equivocaciones” de la policía y los militares, las cuales dejan decenas de “víctimas colaterales”. Producto de esta conflagración, tan sólo en 2011, han sido ejecutadas más de 880 personas en la entidad [8].

Por las extremas condiciones de pobreza, pueblos indígenas deben migrar

Migración indígena: guerrerenses buscan trabajo en otras tierras dejando las suyas (Fotografía: Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan)

Acapulco ya no es el gran centro turístico que planeó Salinas, y los muertos que fueron rafagueados y/o torturados brutalmente, llegan por piezas hasta la morgue de Chilpancingo. La ciudad capital misma es ya una fosa común, un campo de batalla, un lugar perfecto para las bandas de secuestradores y narcos. Ya no se distinguen bien las fronteras entre la violencia estatal y la del narcotráfico. Es un rompecabezas de nombres, cargos oficiales y nexos que casi nadie puede armar completamente, o, mas bien, muy pocas y pocos, se atreven a armar y mostrar [9].

Un periodista jalisciense nos dijo que ésta es tan solo una “geografía de la violencia”. El paramilitarismo y la militarización que se dan en las zonas rurales, son las otras dos geografías que se combinan con la primera, allí donde las cifras rojas se disparan junto a los datos de crecimiento de la migración y de la pobreza extrema. Ambos son las formas nuevas de la contrainsurgencia.

En 1997, cuando comenzaron a organizarse los centros de defensa de derechos humanos en la Montaña, la violencia, que de por sí en los 70 era grande en la Costa Chica y la Montaña, había crecido de manera inverosímil en municipios como Tlacoachistlahuaca, con población amuzga [10]. Las mujeres indígenas podrían testificar de las numerosas agresiones de los militares, pero solo en dos casos paradigmáticos, los de Valentina Rosendo e Inés Fernández, se pudo saber la verdad, establecer acusaciones y llevar un juicio a soldados que tienen en sus manuales de entrenamiento, la violación como método de tortura [11].

Comunidades enteras han sido desplazadas por el crimen organizado y, uno a uno, los campesinos ecologistas están cayendo en manos de comandos armados, de los policías y de los federales [12]. Pueblos son cateados, inermes ante los fusiles de asalto de las tropas federales, y la impunidad y el silencio oficiales. Las excusas del ejército, para sus rondas por las comunidades, son las de la supuesta presencia de la guerrilla (el EPR), y la del narco [13]. Pero por lo general, acosan a los poblados conocidos por su organización indígena o campesina contestataria.

La masacre en El Charco de 1998, donde 11 tlapanecos-mixtecos murieron ametrallados por el ejército y la esterelización forzada a los que fueron sometidos estos mismos pueblos indígenas, como parte del plan de elementos de la secretaría de salud del estado en 1999, (ambos hechos, ocurridos durante el primer gobierno de Ángel Aguirre [14]); son las muestras más fehacientes de cómo aún se está imponiendo la “modernidad” a los pueblos indígenas: una nueva colonización racista, una nueva guerra por distintos medios, cuya finalidad última es el exterminio.

La destrucción está llegando junto a planes de explotación, “desarrollo” y mega saqueo. En las gobernaturas de Ruiz Massieu, Alcócer Figueroa y Zeferino Torreblanca, no cambiaron mucho las cosas para los pueblos indios y campesinos. Todos esos gobernadores, intentaron ejecutar proyectos hidroeléctricos e hicieron concesiones forestales que afectaban seriamente a las comunidades [15]. Sucede algo semejante con los recursos mineralógicos de la zona de la montaña, donde está la Policía Comunitaria.

La versión guerrerense del salinismo, vino con las antiguas redes de pactos y políticas prebendales y caciquiles. La violencia no se ha detenido dentro de los municipios, y está siendo solapada y ejercida por los pequeños y grandes caciques. Hay cosas se modifican así mismas para no cambiar.

El autogobierno pensado en amuzgo

La reconstrucción social, las salidas al panorama neoliberal y al genocidio, que se vislumbran, no pueden sino ser pensadas desde la misma sociedad y su iniciativa, así lo entendieron las personas de Xochistlahuaca, que viven cada día la violencia desbordada que se apoya en los cacicazgos y las gobernaciones. Decidieron por tanto, organizarse para hacer frente a los problemas que identificaron en su municipio. Algunos plantearon que con la derrota del PRI en las últimas elecciones a la gobernatura, se debilitarían los cacicazgos que dependían de este partido, pero al parecer en Xochis no ha sido el caso.

El pueblo Nn’anncue Ñomndaa tiene una tradición de lucha inscrita en la lucha nacional de los pueblos indígenas [16]. Como señalaba el investigador Miguel Ávila, en Xochistlahuaca desde hace varias décadas se enfrentó el despotismo caciquil. En la década de los 70, se peleó contra el poderío del cacique Rufino Añorve, avecindado en Ometepec, de ascendencia española y de una conocida filiación al PRI [17]. Desde el 2000, la lucha se ha establecido contra un “neocaciquismo” encarnado en Aceadeth Rocha Ramírez, (conocida como “Chade” o “La Loba”), quien, según Avila, habría pasado por las “altas esferas” del priísmo, conociendo a los Ruiz Massieu y a Beatriz Paredes, quienes la apoyaron al momento en que ocupó cargos importantes e incluso cuando fue de representante indígena a otros países.

El poder que ejercía a partir de instancias estatales fue creciendo junto al que tiene como cacique. No obedece ningún mandato de la comunidad, no vive en ella, y su relación con éstas, como sucede con otros cacicazgos, es prebendal. Afirma David Valtierra:

Actualmente es una mujer que es la cacique de la región no solamente del municipio (…) lo que hace es romper la organización comunitaria, que lo que hace es desconocer nuestros usos y costumbres, algo que realmente nos ha partido la cohesión social (…)actualmente en cada comunidad hay dos tipos de autoridades una es la autoridad formal reconocida por las instituciones, por la cacique, y la otra es la autoridad nombrada por el pueblo en asamblea, no tiene reconocimiento oficial pero si una legitimidad (…) estamos divididos por las imposiciones, en este país, no se ha reconocido a los pueblos indígenas como sujetos de derechos (…) Éste un problema muy grande lo que ha ocasionado, porque políticamente se ha aprovechado de esas faltas de reconocimiento para desconocer nuestras formas propias de organización para dividirnos y confrontarnos y ella puede aprovecharse.

Es evidente, según la(o)s compañer(o)s, que Rocha obtiene beneficios de la explotación de recursos como la grava y arena de los ríos de la región: “lo que ha hecho ella es saquear los recursos naturales, por poner un ejemplo, ella tiene la constructora más grande porque extrae grava, arena, de los ríos, de los arroyos. Los saca y lo mete en las obras de carreteras, o sea, es un negocio redondo porque ella es la autoridad, va agarra lo que es del pueblo, lo mete en un programa y construye carreteras y la constructora de carreteras es de ella, es de su hijo, entonces prácticamente todo se enriquece de esos manejos de que se hace”.

Los programas federales también son gestionados por ella: “otro programa de Piso Firme, que es un programa federal que llega para que la gente ponga su piso de cemento, entonces como ella es la que vende cemento entonces a ella se la compra, ella vende la grava y pues son sus empleados los que hacen el trabajo, todo es un negocio para ella, a partir de ahí ella ha tomado poder económico impresionante, y por eso es que ella puede influir en las decisiones de los jueces”.

Los abusos de la cacique durante su gestión, cuando ésta trató de imponer autoridades, desconociendo a los comisarios municipales que el pueblo había propuesto, desembocaron en movilizaciones y enfrentamientos el 2001, entre la gente afín a Rocha y un frente de personas inconformes con la división generada por la presidenta municipal en las comunidades.

Xochistlahuaca, Costa Chica, Guerrero

Basta de represión caciquil (Fotografía: Radio Ñomndaa)

Éstas últimas tomaron el ayuntamiento reclamando la salida de “Chade” de la presidencia municipal, pero fueron desalojadas violentamente por el bando contrario. Allí, mucha gente fue golpeada y una persona perdió un ojo. Recuerdan varias personas, que los grupos de simpatizantes de Rocha eran ”gente paramilitares de (el poblado) Guadalupe Victoria”, personas disfrazadas de campesinos, por lo que el enojo comunitario creció. A raíz de esto, se creó el Frente Cívico Indígena de Xochistlahuaca (FCIX), con una amplia participación de mujeres, en especial artesanas, el cual exigió la salida definitiva la presidenta. Después de otra toma del ayuntamiento en marzo de ese mismo año, y varias movilizaciones en Chilpancingo, finalmente, quedó como autoridad interina Aquiles Polanco Añórve.

El frente se dividió por intereses partidistas, (algunos decidieron apostarle al PRD, otros al PAN). El triunfo en las elecciones municipales del 2002, lo obtuvo el primo de Rocha, quien finalmente regresó como presidenta municipal luego de haber obtenido una diputación estatal.

Sin embargo, antes de que sucediesen los comicios, varios integrantes del Frente Cívico, quienes compartían las propuestas del movimiento zapatista, decidieron plantear que la política debería salir de los marcos de lo partidario y mas bien ejercerse desde un autogobierno indígena, la propuesta tenía el apoyo de varias comunidades, por lo cual comenzó a darse un movimiento al interior de éstas para recuperar a las autoridades tradicionales. Gobernarse ellos mismos antes de que cualquier candidato partidario ganase las elecciones.

Ya desde el mismo 1998, varias personas habían comenzado el acercamiento con las autoridades tradicionales, viendo que la vía electoral no tenía posibilidades ante el poder priísta. La alternativa de organización autónoma se presentó como una experiencia efectiva, pensada con ejidatarios y los principales de algunas comunidades.

Luego de los problemas que se dieron desde el 2000, finalmente el 20 de noviembre de 2002, se declaró fundado un municipio autónomo que se regiría de acuerdo a usos y costumbres, donde las autoridades tradicionales ejercerían su trabajo “obedeciendo al pueblo, y no sirviéndose de él”. El documento con el cual declararon la restitución de las autoridades tradicionales en Suljaa’, hablaba de la recuperación de sus propias formas de gobierno, un proyecto político que afirmaba categóricamente “hoy retomamos nuestro camino”:

nosotros los habitantes del municipio de Suljaa’ (Xochistlahuaca), estado de Guerrero, establecimos un gobierno municipal de acuerdo al derecho consuetudinario y a la cultura del pueblo Nanncue Ñomndaa. (…)restablecimos nuestras formas tradicionales de gobierno que desde hace tiempo fueron violentadas por el Estado Mexicano, quien desde hace años impuso el régimen de partidos a nuestro pueblo, siendo que dicha forma de hacer política no ha servido para el desarrollo de nuestro pueblo, sino para conformar gobiernos corruptos, caciquiles, impuesto desde arriba por los poderosos, que lo único que han hecho es empeorar la difícil situación de los habitantes indígenas del Municipio [18]

A través de este pronunciamiento, también se denunció la intimidación, la violencia y las arbitrariedades de la cacique, e incluso las golpizas y muerte de algunos comuneros, además de la complicidad de las autoridades del gobierno estatal con Rocha.

El trabajo que se hizo con las autoridades tradicionales, durante casi tres años, fue arduo y duro, porque no contaban con financiamiento estatal: piscicultura, la biblioteca y la Radio comunitaria, que comenzaron a dar sus primeros pasos. Se nombró a un representante para que protegiese las tierras de la comunidad y velase por los asuntos agrarios de las mismas. Genaro Cruz Apóstol fue elegido para tal propósito.

Otras ideas quedaron sin plasmar, porque el gobierno autonómico en consolidación, fue atacado por las instancias estatales, los partidos políticos y el poder caciquil, los cuales comenzaron a moverse en contra de la iniciativa comunitaria independiente [19]. El 2007, Rocha aún se negaba a reconocer a las autoridades indígenas, por lo que incluso El Carmen, comunidad nahua de Xochistlahuaca, decidió acogerse al convenio internacional 169 de la OIT, para nombrar a sus comisarios y topiles. Las personas que reivindicaron sus cargos comunitarios fueron sometidas a un juicio por el “delito” de ejercer sus usos y costumbres [20]. El proyecto afectaba seriamente los espacios de poder de la actual cacique y toda su familia, entonces ella y otras instancias judiciales y estatales iniciaron el acoso y la persecusión contra la(o)s iniciadores del Municipio Autónomo Suljaa’.

Para las elecciones del 2005 los partidos, (especialmente el PRD), habían logrado resquebrajar la unidad indígena.

A las y los que quedaron firmemente opuestos a la participación de partidos, les tocaron los procesos judiciales, (el rostro sin máscara del estado), como los instaurados contra autoridades del comisariado ejidal que formaron parte del gobierno indígena. Así le sucedió a Genaro Cruz Apóstol, encarcelado y acusado de “privación de libertad” cuando se intentó detener la venta de tierras comunales [21], Varias otras autoridades autónomas y fundadores de Radio Ñomndaa, han sido constantemente perseguidos, encarcelados y amenazados por los poderes locales. Sin embargo no se ha renunciado a la posibilidad siempre existente de fortalecer un autogobierno autónomo.

La mano negra estatal también saboteó el proyecto, retiró el Registro Civil de Xochistlahuaca, por lo cual, el Gobierno Tradicional en su primer año de labor, afirmó: “lo cual significa que para el gobierno, un pueblo que decide caminar su propio camino no merece siquiera el reconocimiento de sus nacidos y de sus muertos (empero) es motivo de fiesta el seguir vivos y en la resistencia” [22].

Resistencia y construcción

Años antes David Valtierra, se había ido para el hervidero que es Ciudad Monstruo, a estudiar en los cursos superiores que no se impartían en Xochis. Llegó a la realidad citadina y a la UNAM. Allí, fuera de su pueblo, aprendió a quererlo más, por eso regresó a Guerrero:

¿Lo que uno vive no? de niño, y lo que uno vive en la ciudad, lo hace uno regresar a su pueblo y a tomar una decisión de hacer algo, entonces yo cuando terminé la universidad pues inmediatamente me regresé porque aquí hay mucho trabajo por hacer, sobre todo un trabajo que tiene que ver pues la resistencia por un lado, y por otro lado la construcción a partir de un trabajo de conciencia de lo que significa nuestra historia, de lo que significa la lucha de nuestros abuelos, de lo que significa que hay otras alternativas siempre a lo que es el capitalismo

Él y Romelia Ibarra (también colaboradora en la emisora), afirman que el proceso que se llevó adelante desde el 2002 significaba pensar y emprender con una forma de gobierno indígena en un complicado camino para ejercer sus prácticas políticas desconocidas de manera sistemática durante décadas, por todas las instancias estatales. Mas allá, David dice que se trataba ya de “organizar nuestra propia educación, nuestra comunicación, nuestro sistema de salud: toda la vida es lo que hay que replantear” [23].

Quizá los ancianos no le llamaban autonomía indígena, pero el término fue pensado bastante a partir del levantamiento zapatista del 94.

nos encontramos con gente grande que ellos no hablan de la autonomía, pero ellos lo han vivido, ellos son principales que antes nadie les imponía quien iba a ser el comisariado, sino que era una decisión pública de todos, entonces empezamos trabajar con ellos, ya empezamos a reconstruir el gobierno tradicional y entonces nos vimos en la necesidad de que era importante platicarnos entre pueblos, entre comunidades, porque como que todo es división:”tú perteneces a otro municipio”, “tú eres de otro ejido”, “tú eres de otra comunidad”, “tú eres de otro estado”, pero en realidad somos un mismo pueblo con una sola historia de represión de discriminación, pero sobre todo de lucha, de resistencia, de identidad, y entonces pues la radio ofrecía una manera muy buena para empezar a platicarnos y entendernos y fue que impulsamos la presión de las radios comunitarias, con nuestra lengua Ñomndaa, que es la palabra del agua.

El camino es largo y escarpado, ya que la autonomía no es un “modelo” que se pueda copiar e implementar, es, mas bien, un ejercicio político que busca una alternativa que se construye en el camino, en condiciones determinadas y muy contradictorias. Pero no existen muchas otras opciones cuando te hallas en el mismo vórtice de la violencia proveniente de tantos flancos y encubierta (y generada), por tantas redes de poder. Ante un estado que tiene mil cabezas, cientos de garras, miles de dólares para sostener a las fuerzas de seguridad, y a los consabidos “programas de desarrollo rural” que son parte de la contrainsurgencia.

Xochistlahuaca, Costa Chica, Guerrero

Radio Ñomndaa: Resistencia y construcción (Fotografía de Prometeo Lucero)

La radio era y es un brazo de todos estos intentos continuos para caminar, para reivindicar y planear un proyecto autónomo, que ha atravesado diferentes experiencias. Ella surgió con los esfuerzos por sostener un gobierno indígena sin recursos estatales, y, a pesar de todo lo sucedido, se consolidó como un espacio referencial al aire que desde su nacimiento quiere transmitir, en su propio idioma, palabras libres surgidas de todos estos procesos de lucha.

Si una(o)s, mandaron despensa, dinero y promesas electorales – partidarias, ofrecimientos para hacer “borrón y cuenta nueva”; del otro lado, otra(o)s pelean por escapar de esta lógica, asumiendo que la libertad, la justicia y la dignidad, pensadas desde un real autogobierno indígena no son transables por nada.

Por eso Radio Ñomndaa es blanco visible e inmediato para la guerra de alta y baja intensidad que los diferentes gobiernos estatales y federales, apoyados en los grupos de poder regional, desataron en su contra, bajo diferentes formas.

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Notas:

[1] http://www.eluniversal.com.mx/nacion/189648.html

[2] Bartra, Armando (Comp.), Crónicas del Sur. Utopías campesinas en Guerrero, Era, México, 2000.

[3] Ibíd.

[4] Bartra, Armando, 2000, Barrera, Abel, Guerrero: pobreza, cacicazgos y narcoviolencia, Revista Contralínea, 15 de junio de 2008, año 7, No. 104 y Ocampo, Sergio, Narcos optimizan sus cultivos en las costas, La Jornada.

[5] Flores, José y Méndez, Alfredo, “Las luchas indias, sus intelectuales y la Universidad Intercultural de los Pueblos del Sur (México)”, En: Revista Osal, Año VIII, No. 23, Argentina, Abril de 2008.

[6] http://www.proceso.com.mx/?p=285649

[7] Flores, Ezequiel y Dávila Patricia, “Guerrero, desquiciado”, En: Revista Proceso, No 1825 , México, 23 de octubre de 2011.

[8] Las muertes alcanzaron también a los miembros de la campaña por la gobernatura del estado a principios de ese año (Flores, Ezequiel, Guerrero: rivalidad de cárteles deja 880 muertes en 2011, 26 de diciembre de 2011, revista Proceso. El Universal, “Guerra” narco deja más de mil muertos, sábado 1o de julio de 2006 y Flores Ezequiel, “En Guerrero, la política sabe a sangre”, En: Revista Proceso, No. 1785, México, 16 de enero de 2011.

[9] Cristian Hernández, “El Cris”, es un líder narco, hijo de “El Chaky”, quien fué un ex judicial, participante de la “guerra sucia” de los 70, que actuó bajo las órdenes directas del entonces gobernador, Rubén Figueroa Figueroa. Algunos jefes de sicarios y asesinos son señalados por su presunta ligazón a las redes de poder de la gobernación actual. (Flores, Ezequiel y Dávila, Patricia, op.cit.)

[10] Gasparello, Giovana, “Policía comunitaria en Guerrero, investigación y autonomía”, En: Política y Cultura, No. 32, UAM – Xochimilco, 2009, pp. 61 – 78 (http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=26711870004)

[11] http://www.proceso.com.mx/?p=292668

[12] Ackerman, John, Guerrero: justicia hipotecada, Revista Proceso, 1o de marzo de 2009.

[13] El Ejército Popular Revolucionario salío a luz pública como guerrilla en 1996, a un año de la “Masacre de Aguas Blancas” de 1995, donde la Policía Motorizada y Judicial del Estado de Guerrero asesinaron a 17 campesinos en Coyuca de Benitez, como forma de intimidación contra la Organización Campesina de la Sierra Sur. http://www.tlahui.com/tlahui2/aguas.htm. Sobre la incursiones militares en comunidades indígenas se puede ver la sucedida el 2011 en Tlacoachistlahuaca: http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/03/26/index.php?section=sociedad&article=008n1soc.

[14]http://www.derechos.org/limeddh/informes/charco.html, http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2008/01/24/index.php?section=sociedad&article=006n1soc y La esterilización forzada deindígenas a través de engañono es un hecho aislado:Falaces los argumentos de laSecretaría de Salud que figura en la página de la Coordinación General del Programa de Equidad de Género del Poder Judicial de la Nación (http://www.equidad.scjn.gob.mx/spip.php?page=ficha_biblioteca&id_article=348)

[15] El primero con el proyecto estrella de su gestión, la Presa de San Juan Tetelcingo, anulada por una gran movilización el pueblo nahua en los 90; el segundo con sus consesiones madereras a la gigante transnacional Boise Cascade el 95; y el tercero con la Presa La Parota.

[16] Luchas que abrevan de varias formas de resistencia y de búsqueda de independencia, como el Consejo Supremo Amuzgo de Xochistlahuaca; su participación en la Coordinadora Nacional Plan de Ayala y en el Consejo Guerrerense 500 años de Resistencia Indígena y la formación del movimiento denominado “Rancho Nuevo de la Democracia”. Pueden verse al respecto: Sarmiento Silva, Sergio et.al, Movimientos indígenas y conflictos sociales, México Nación Multicultural-UNAM y Secretaría de Asuntos Indígenas del Gobierno del Estado de Guerrero, México, 2009 y Bartra, Armando y Otero, Gerardo, “Movimientos indigenas campesinos en México: la lucha por la tierra, la autonomía y la democracia”, En Moyo, Sam y Yeros, Paris (Coords.), Recuperando la tierra. El resurgimiento de movimientos rurales en África, Asia y América Latina, CLACSO, buenos Aires, 2008.

[17] Ávila, Miguel Ángel, “Las vicisitudes del movimiento indígena”, En: Estado del desarrollo económico y social de los pueblos indígenas de Guerrero, México Nación Multicultural-UNAM y Secretaría de Asuntos Indígenas del Gobierno del Estado de Guerrero, México, 2009.

[18] Pronunciamiento del pueblo indígena amuzgo: El pueblo indigena amuzgo de Guerrero reestablece el autogobierno, Municipio de Suljaa’ (Xochistlahuaca), Guerrero, México, primero de diciembre de 2002.

[19] Gutiérrez Ávila, Miguel Angel, “Las vicisitudes del movimiento indígena”, En: Estado del desarrollo ecoómico y social de los pueblos indígenas de Guerrero, Programa Universitario México Nación Multicultural-UNAM y Secretaría de Asuntos Indígenas del Gobierno del estado de Guerrero, México, 2009.

[20] El Sur, Exculpan a siete indigenas de Xochistlahuaca acusados de ejercer sus usos y costumbres, 15 de septiembre del 2006.

[21] Clajadep, Exigen indígenas amuzgos cesar la represión contra municipio autónomo, 22 de julio de 2004.

[22] Declaración de Suljaa, 20 de noviembre de 2003.

[23] Gasparello y Quintana (comps.), Otras Geografías. Experiencias de autonomías indígenas en México, Redes Tejiendo la Utopía, México, 2010,

SubVersiones
Agencia Autónoma de Comunicación

Fotografías: Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, Prometeo Lucero y Radio Ñomndaa

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