La participación de las mujeres en la Policía Ciudadana y Popular

Texto y fotos por Karla H. Mares y Xilonen Pérez

Video por Xilonen Pérez, Andalucia Knoll y Karla H. Mares.

El epazote de los frijoles sazona un viento casi imperceptible, mientras la arena empaniza poco a poco a todos los participantes. La mayoría rodea la cancha donde se lleva a cabo el festejo, tímidos, silenciosos y muy atentos. Al centro, donde el sol no alcanza a pisar, miembros de la Policía Ciudadana y Popular (PCP) se reúnen en la ceremonia de aniversario, a un año de haberse conformado como policía comunitaria en Cualac, uno de los 19 municipios de la montaña de Guerrero.

Se celebró el domingo 9 de febrero en medio de un ambiente de hostigamiento por parte del ejército, quienes se colocaron de manera intimidante en la entrada al pueblo de Chiaucingo, Cualac. En un contexto nacional en el cual diversas comunidades de más de cinco estados, han conformado sus propios grupos de policía comunitaria o autodefensas.

En distintos medios informativos hablan de estos grupos como si de la noche a la mañana —de manera “espontánea”—  se hubieran armado y salido a la calle, desde enero de 2013.

La Policía Ciudadana y Popular determina conformarse como tal el 2 de diciembre de 2012, después de un proceso largo de organización en Temalacatzingo, municipio de Olinalá, famoso por sus cajitas de madera que se venden por todo el país. Ese día, la PCP se presenta como una iniciativa que busca garantizar la seguridad de las comunidades nahuas de la montaña baja de Guerrero.

La razón: los altos índices de inseguridad, pero sobre todo de injusticia, que enfrentan desde hace más de 500 años los pueblos originarios y que se han agudizado en los últimos, logrando que sea imposible acceder a una vida digna. La decisión de conformar una policía del pueblo que cuide y proteja al pueblo, se basa en lo que se repetía en la asamblea —ese diciembre— una y otra vez: “No es justo que sigamos viviendo en la injusticia, no es justo que sigamos viviendo en la inseguridad”.

Esa justicia tan ultrajada y desentendida, que no significa lo mismo para el gobierno y las empresas que saliban por las riquezas naturales. Esa justicia que “inclina la balanza hacia donde hay plata, se prostituye y todo el sistema se convierte en un terreno fértil para la actuación a favor de los asuntos personales o mercantiles. A esto se debe la proliferación de muchos atropellos. Miles de personas están en la cárcel sin deberla, los delincuentes andan en la calle únicamente porque pudieron comprar a los jueces, porque pudieron pagar su libertad”, afirma la policía comunitaria en un pronunciamiento.

El antecedente directo de la PCP es la participación de los pueblos nahuas en lo que es conocido como la Red Nacional de Ciudadanos y Organizaciones por la Democracia: RENACID. Red que nace en Cuernavaca, Morelos, en el 2000, y que tiene como objetivo el desarrollo de los pueblos originarios y el fin de la represión por la fabricación de delitos.

Mujeres y su participación

Procesos parecidos al de la PCP no son algo nuevo en México. Este tipo de experiencias tienen diferentes nombres a lo largo de la República Mexicana —rondas, guardias o policías comunitarias—, su presencia siempre ha sido necesaria ante la represión, el hostigamiento y sobre todo el abandono del Estado para  garantizar el acceso a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESC).

Todas las mujeres han participado en los movimientos sociales, desde La Revolución, siempre hemos estado ahí, sólo que no se nos escuchaba. Sitlali Pérez Vásquez, coordinadora de la Policía Ciudadana y Popular

Sin embargo, la Policía Ciudadana y Popular tiene una característica que la destaca: la participación de las mujeres. No sólo como parte de los grupos de la policía comunitaria, que se encargan de la seguridad, sino como mujeres que forman parte de las decisiones y son la voz cantante de la organización.

Dos de las mujeres que destacan son parte del Consejo de Gobierno Seguridad y Justicia (CGSJ), órgano que se encarga de implementar, evaluar y supervisar los principios, estatutos y reglamento interno de la PCP.

La PCP tiene Principios, Estatutos y reglamento interno en el que están especificados la actitud y el comportamiento que deben adoptar los miembros de la PCP para su funcionamiento efectivo.
Algunos de ellos son:

I. Serán personas honestas, responsables y comprometidas con la causa del pueblo. La construcción de la soberanía popular y el socialismo, la justicia, la democracia, la libertad, la seguridad y la paz social.

II. Todos quienes participen en los operativos, lo harán, no para abusar o cobrar pendientes personales, participar por dinero o chantaje político […]

III. Los trabajos serán honoríficos y en caso de conseguir apoyos serán expuestos para determinar el mecanismo de su uso y distribución. Nunca para someterse a las políticas del Estado o bajo condicionamientos. Ningún dirigente puede establecer diálogo con ninguna autoridad a no ser que éste haya sido acordado en algunas de las instancias de su jurisdicción y previo aviso al Consejo o Coordinadora Regional.

IV. En la PCP y el movimiento, se participa por conciencia y voluntad, no para escalar a la conquista de intereses personales.

V. La solidaridad como un valor social y personal y un acto consciente de nuestra vida, no ayudar para que luego nos ayuden, la solidaridad es incondicional, entre compañeros, con las comunidades y el pueblo.

VI. Somos un movimiento popular democrático, soberano y autónomo, no pertenece a ningún partido político, gobierno o grupo. Nuestro movimiento está formado por organizaciones políticas democráticas que operan en todo el país.

VII. La libertad, como la capacidad de las personas de decidir hacer lo que desean, sin invadir, o lastimar de ninguna forma al otro y a los otros.

VIII. El compromiso es un principio que todos los del CGSJ y la PCP y todos los del movimiento deberán adoptar, debido a que si no hay compromiso, no hay seriedad, no hay seguridad, no hay respeto.

IX. La responsabilidad es un principio que permite conseguir las metas, al hacernos cargo de nuestros propios actos, aprendemos, cambiamos, crecemos. El responsable dice “yo lo hice”, “yo lo dije” y asumo las consecuencias de tal acto. El irresponsable dice “yo no fui”, “yo no vi”, “no sé” busca miles de excusas para salir del paso. La irresponsabilidad lleva al fracaso, no sólo en la lucha social, también en la vida personal.

X. La coherencia entre lo que se dice y hace. Los actos de los miembros de la PCP y de todo el movimiento dejarán ver la coherencia entre lo que se dice y se hace, no en palabras, sino en los actos y misiones. Por ejemplo, si alguien dice “te regalo un pastel”, para ver que sea coherente en seguida regalará ese pastel comprometido; en caso contrario, quedará como un hablador.

XI. Amor a la vida y la naturaleza. Cuidar aquello que es parte de nosotros, eso que somos nosotros mismos, flora y fauna, el agua, los árboles, la tierra que nos alimenta, el aire que nos da oxígeno y frescura.

XII. Amor al estudio y la superación. No saldremos de la ignorancia, no comprenderemos los fenómenos sociales y naturales si no estudiamos. La ignorancia es la madre de todos los males: nos engañan, nos mienten, nos manipulan, nos roban, creemos los “cantos de sirena”, las mentiras de los políticos, de los vividores. Por ello cada quién deberá crear su círculo de estudio y empezar con el programa de estudio que les proporcionarán los compañeros de la Comisión de Formación Cultural de nuestro movimiento.

En palabras de una de ellas, Yolotzin Zeferino Santos, esto no fue un proceso sencillo o exprés: “fue un proceso un poco complicado, realizamos asambleas, para que se explicara la situación que se estaba viviendo (en todas las comunidades), de la delincuencia y que ya estaba llegando a nuestro territorio: asaltos a casas habitación. A partir de ahí fue una necesidad,  era necesario auto-protegernos, era necesario conformar a la Policía Ciudadana y Popular. Tomó tiempo para formar las asambleas, se explicó que no se pagaría a los policías, porque no hay dinero, se eligen en asambleas, nos conocemos entre nosotros”.

No cabe duda que desde la guerra declarada por Felipe Calderón en 2006, existe una crisis de seguridad en todo México. La guerra acrecentó exponencialmente la percepción ciudadana de que no es posible confiar en las autoridades. Durante décadas, como otros integrantes de la PCP relatan: ha sido el “gobierno [el que] no nos cuida, es el que nos extorsiona”, por lo cual, “estamos defendiendo nuestros derechos, no estamos peleando otra cosa”. El hecho es que “el gobierno no tiene la capacidad para tenernos bajo su mando, porque ya se les fue de las manos la seguridad y es por eso que nosotros estamos aquí”.

Es en este marco que Sitlali Pérez enfatiza que “el Consejo de Gobierno (CGSJ) [está conformado por] los comisarios y los coordinadores, quienes están a cargo de aplicar el reglamento de la Policía Ciudadana y Popular, y resolver los problemas internos de la comunidad, los problemas sociales, de asuntos agrarios, antisociales… eso es lo que se está haciendo”.

Más allá de obstáculos que han enfrentado, Sitlali reitera que “hemos creado nuestra policía como un esfuerzo independiente y soberano de las comunidades que pretenden prevenir, promover y mantener la seguridad de las y los ciudadanos que habitan en los territorios y comunidades originarias”.

Para ella éste es un proceso también de desarrollo personal, tanto en lo colectivo y como mujer. Para “ser congruentes con lo que hacemos y decimos; gritamos en todos los vientos: aquí  la mujer vale, aquí la mujer participa, propone, cuestiona”.

Señala como uno de los principales logros en este año de organización que “[…] con los compañeros empezamos a discutir cómo se trata a la mujer en casa, a sus esposas, y la manera en que su trabajo es importante y destaca. […] Sin decir yo paso por encima de ti o tú pasas por encima de mí, sino practicando eso que estamos diciendo sobre la soberanía popular” es ahí cuando logran construir como pueblo, como comunidad.

“El trabajo colectivo es algo que nos ha permitido crecer más, por ejemplo en las asambleas, aprendemos todo el tiempo”. Pues, “¿De qué sirve tanto conocimiento si no te gusta compartirlo?”.

There are 2 comments

  1. José Luis Valdés

    Indudablemente la participación de la mujer, siempre ha sido indispensable e inpensable el que no esté como cimiento y colunmas de la organización social, desde casa y comunidad; muchas veces, calladamente. Pero siempre ahí está.
    Lo que había sucedido y sigue sucediendo en muchos lugares, desafortunadamente, que su trabajo no ha sido valorado, ni respetado. Pero van ganando a pulso, su muy merecido lugar en los puestos de responsabilidad. Pero no debemos de olvidar y debemos de prestar atención que también hay mujeres que no se han comportado a la altura.
    Porque han sido puestos que los corruptos gobiernos de origen, les han pervertido su mente, es decir, perder la capacidad de lo que se debe de hacer social y moralmente hablando a cambio de prebendas y favores mal habidos.
    Ese riesgo existe, pero cuando la sociedad, no se echa en sus laureles y presta atención al desempeño de sus funcionarios, las cosas marchan y marcharán para bien.
    COMO DEBE DE SER…!!!
    FELICIDADES Y VIVAN LAS MUJERES CON DIGNIDAD, POR SIEMPRE…!!!!

  2. Blanca G. Nova Guadarrama

    Admiro y respeto el trabajo de las comunidades, y la participación de las mujeres, así en horizontal, con respeto por las compañeras y ellas se han superado, estudian, se preparan, creo y/o veo una influencia de los Zapatistas, incluso como se expresan, Bravo muy bien, adelante compañeras,

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