Los pueblos originarios y la Cátedra Caminante contra las “reformas transformadoras” del gobierno mexicano

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  Por Martha Soriano Sánchez*

La memoria y la palabra, dos fuerzas ético-políticas de contundente peso en las experiencias de los dignos pueblos originario-campesinos, y la lucha contra el cómplice, subordinado y criminal gobierno mexicano; fueron motivo de la convocatoria que relanzó al Congreso Nacional Indígena (CNI). Una invitación emitida en colaboración con la Comandancia General del CCRI del EZLN para rememorar, desde el aglutinamiento de las andanzas colectivas en lucha y vida digna, al compañero purhépecha, sabio maestro, portavoz y defensor  de la autonomía: Juan Chávez Alonso.

Poco después de la Marcha del color de la tierra en marzo de 2001, fuimos testigos del motivo final -tras una larga lista de infructuosos (des) encuentros políticos con el gobierno, incluyendo el terrorismo de Estado que quedó evidenciado con la matanza de Acteal del 22 de diciembre de 1997- de la ruptura definitiva de l@s zapatistas con los “gobiernos” oficiales y sus instancias legislativas: la traición a los acuerdos firmados en San Andrés Larraínzar, desde 1996, con la aprobación de la iniciativa de ley federal el 25 de abril de 2001 a manos de los principales partidos políticos PRI, PAN y PRD; así como la traición de muchos miembros de las comisiones de intermediación, que se crearon a lo largo del proceso de diálogo y acuerdos, al unirse en cómplice silencio. En el marco de ésta marcha en  marzo de 2001 Juan Chávez Alonso nos decía:

Nuestras leyes en los pueblos indios, naciones y tribus son más grandes que las leyes mentirosas o traidoras de los Congresos de la Unión, de las Cámaras de diputados o de senadores de este país o de los legisladores de cualquier parte del mundo. Las leyes de los pueblos indígenas se respetan, son sagradas, porque en la concepción de los pueblos indios le pertenecemos a nuestra Madre Tierra y el aire es sagrado, por eso no se puede vender, y el agua es sagrada. Se ha demostrado también con una lucha de resistencia, con una forma propia de vida, a través de la defensa de los territorios que seguimos poseyendo desde antes de la época colonial, desde antes de 1492; los territorios siguen poblados, siguen juntos con los pueblos indígenas, con las naciones, con las tribus.

Palabras de corazón, fuego y verdad con las que constatamos, tal como sucedió el 17 y 18 de Agosto de 2013 en el CIDECI de la Universidad de la Tierra (Unitierra) Chiapas, que en estos espacios de largo aliento y fuerte espíritu colectivo, donde constantemente se reanudan esfuerzos y compromisos de combate a la lucha genocida de la han sido objeto los así llamados “indígenas»(1) y ahora profundizada a cualquier forma de vida en las territorialidades que habitan (agua, tierra, bosques, animales, semillas, aire, etc.); imperan la escucha y convivencia, hermanas provenientes de diferentes geografías, así como la organización, el intercambio de atropellos y violencias cometidas por el cómplice y agresor “gobierno” mexicano, que obedece los designios e intereses que el capital (industrial – financiero – trasnacional) impone gracias al respaldo del BM, el FMI, el BID, la OMC, OCDE. Esto mediante políticas de cooptación; de hostigamiento; de despojo legal e ilegal; de contaminación y agotamiento de recursos; de criminalización de la protesta social; de violencia a través de la policía y el ejército (entidades de seguridad pública que supuestamente sirven para proteger al pueblo) así como mediante grupos paramilitares si no dejamos pasar por alto las constantes denuncias que en esta cátedra escuchamos respecto a alianzas gubernamentales con el crimen organizado. “Gobierno” oficial que ha dejado claro que los únicos sectores para los que gobierna son el empresarial y la inversión privada que, en la ética del desarrollismo acomplejado y ahora de cara verde, es mejor cuando se trata de consolidados capitales extranjeros “ambientalmente responsables”.

Asimismo y más importante, este encuentro da cuenta de las múltiples luchas y resistencias que digna y combativamente sostienen los pueblos originarios con estrategias y acciones anticapitalistas, gracias a los saberes, formas de vida y organización que los empoderan y les posibilitan articularse a otros movimientos desde las vías que han trabajado-habitado históricamente. Estas son, la escucha atenta de posiciones y opiniones, y la palabra honesta para tomar acuerdos y medidas en colectivo, a través de su más importante instancia socio-política de decisión y democracia directa: la asamblea.

Los 236 delegados de los pueblos amuzgo, kumiai, yaqui, mayo, zoque, nahua, p’urhépecha, rarámuri, mazahua, ñahñu, chinanteco, mixteco, chatino, zapoteco, tzeltal, tzotzil, náyeri, cora, mam, entre otros, así como invitados nacionales e internacionales, como los pueblos nasa y quechua; fueron partícipes de dinámicas que se desmarcan de la lógica individualista y de la escasez imperante en lo que generalmente se denomina “la sociedad mexicana”, pero que aquí proponemos llamar los diversos cuerpos sociales que habitan la endeble soberanía -por decir lo menos- del “Estado-nación mexicano”.

El 19 de enero de 2013, delegados participantes emitieron el pronunciamiento que, como CNI, elaboraron en tanto resultado del Encuentro (2). Afirmaron que continuará el accionar itinerante de la cátedra donde de manera regional se realicen otros encuentros para seguir coordinando y articulando la lucha contra la ola de megaproyectos turísticos, inmobiliarios, neo-extrativistas, energéticos, de infraestructura, de monocultivos agroindustriales… En fin, contra la clara tendencia a la re-primarización de las economías periféricas que sólo favorece sistemáticas transferencias de plusvalor hacia la realización de capital en economías centrales; y que tiene como blanco fundamental el despojo de los de abajo, mediante la privatización del agua o de tierras comunales y ejidales. Esto ha sido posible con las medidas que comenzaron a tomarse desde la contrareforma a la Ley agraria de 1992, con la que “se declaró el fin de reparto de tierra, la anuencia para convertir la propiedad social de los ejidos en propiedad individual […] de tal suerte que los ejidatarios ya no sólo pueden desincorporar su tierra y venderla, sino también “asociarse entre sí” con el Estado y con terceros otorgándoles el uso de la tierra” (Navarro, 2013: 72).

Esta reforma ha sido afianzada con el Tratado de Libre Comercio de 1994, con las iniciativas en materia de bosques, bienes nacionales, biodiversidad, aguas, conocimiento tradicional y semillas -que han venido impulsándose desde las cúpulas de “gobierno” y del corrupto entramado institucional más claramente a partir del sexenio de Salinas de Gortari, y ahora imponiéndose y profundizándose con la gestión del partido en turno -que parece nunca haberse ido- que implican las “nuevas reformas transformadoras» (3), y con los proyectos de desarrollo, como el antiguo Plan Puebla-Panamá y el ahora rebautizado Proyecto Mesoamérica.

Con referencia al panorama de desigualdad estructural y de impunidad institucionalizada que nos extiende este escenario, ¿nos queda duda acerca de dónde están los intereses y apuestas de aquellos “gobernantes” que sólo saben mandar mandando? En torno a este crucial asunto, un punto fundamental a cuestionar, y que articula todos estos proyectos de paradójico “crecimiento económico sostenible”, son los esquemas y modos de desarrollo que se plantean e imponen hegemónicamente desde los discursos y proyectos oficiales. Esto en evidente desconexión de las propuestas y demandas de los directamente afectados, en detrimento de los muchos que formamos parte del abajo, y en clara desvinculación del impacto ambiental que este tipo de desarrollo rapaz -promovido por el “nuevo” capitalismo verde- trae no sólo para estas geografías, sino para todo el planeta.

Si algo fundamental nos han enseñado las comunidades zapatistas con su lucha y sentir de largo aliento, es una nueva geometría del poder (que trasciende los constantes referentes de derecha, izquierda o centro): el arriba y el abajo. Por ello es necesario plantearnos y asumir seria y consecuentemente, tal y como desde la cátedra caminante nos enseñan los pueblos originarios, que habitamos el desarrollo del subdesarrollo (Gunderfrank), por decirlo de alguna manera. Tal estatuto es inmodificable desde el horizonte histórico irracional y sinsentido al que conduce el desarrollo económico capitalista, es decir, inmutable en tanto sigamos apelando al marco e imaginarios del modelo, planes, programas y proyectos impulsados por esta lógica del desarrollo con la que funciona el sistema-mundo capitalista, lógica y sistema que nos articulan a todos pero no de la misma forma. Lógica que nos llevaría a plantear que para que los desarrollados sean tales tienen que, necesariamente, seguir sub-desarrollando a los Otros, las regiones históricamente periféricas, nosotros, los de abajo.

Por tanto resulta urgente preguntar, desde la reflexión en la acción -método puesto en práctica desde la UniTierra Oaxaca-, ¿de qué desarrollo estamos hablando?, ¿para quiénes opera el destellante crecimiento económico que se proyecta catapultarnos directamente a los capitales de “primer mundo”, sin importar las irreductibles e ineludibles condiciones históricas de periferización geopolítica y económica que caracteriza a regiones como “América Latina”? Estas condiciones estructurales de heterogeneidad histórica no se esfumarán ni transformarán por decreto de “nuestro presidente” -como dice cada uno de los vasallos que integran el gabinete-; ni por lo bien que luzca EPN y los suyos en la tele o en revistas de la “alta sociedad”; ni por las mentiras que construyen los manipulados medios de comunicación para controlar, dirigir, alinear o someter la “opinión pública” (principal órgano de la democracia representativa) en favor de sus estafas y crímenes. Para muestra, un botón. Basta recalcar lo declarado por el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) Juan José Abud, quien afirmó en un comunicado de prensa el pasado 13 de agosto que las acciones propuestas en la Reforma Energética (en puerta) están alineadas con las metas señaladas en la Ley General de Cambio Climático (LGCC) y la Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENCC) (4) y que «es una propuesta que va a cuidar al medio ambiente ya que va a promover la generación de energías renovables, combustibles limpios y reducir emisiones de gases de efecto invernadero”. Sin embargo, los delegados que participaron en la cátedra caminante saben, porque lo han experimentado en carne y territorio propios, que las cosas no son así, que los de arriba, muy consecuentes con su politiquería del engaño, siguen mintiendo. Asimismo, Juan Pablo Castañon (miembro de la COPARMEX que, entre otros, integra el Consejo consultivo empresarial para el crecimiento económico creado el pasado 15 de agosto) llama al urgente cambio constitucional de los artículos 27 y 28 en el marco de la misma reforma, donde se negocian concesiones, contratos de utilidad y producción compartida “para dinamizar la economía a través de la renta petrolera”, y agrega que no basta con modificaciones a leyes secundarias materia energética.

Más nos vale abrir los oídos, ojos y sentires para aprender de la memoria histórico-política y social que nunca miente, e ir entretejiendo nuestros caminos de resistencia y organización como nos muestran los pueblos originarios. Las compañeras y compañeros tienen sus ejes fundamentales en torno a bienes comunales y derechos colectivos, organizando comisiones de trabajo, fortaleciendo sus espacios de autodeterminación, autonomía y participación socio-política a través el órgano máximo que por tradición es la asamblea. Ellos han sorteando estrategias del “divide y vencerás”, que predominan en tácticas de contrainsurgencia y represión, de cooptación mediante la compra de voluntades y  convencimiento amañado a través de los medios de comunicación que difunden campañas de desprestigio y manipulación.

Y para nosotros, ¿cuáles serán las reflexiones en acción que construyamos?, ¿en colectivo? Es momento de aprender de otros horizontes de sentido histórico para entretejer vida digna y combativa, de tomarnos en serio nuestro presente y futuro, pero sobre todo nuestro pasado para aprender de los errores cometidos y actuar en consecuencia, abriendo nuestra escucha a voces y experiencias desde de abajo, que han sido históricamente silenciadas. Pero ya no más. Esas voces se afirman desde la profundidad de sus saberes y formas de vida ancestrales, desde el valor que ese nosotros tiene para decir: “que les quede bien claro, ya no nos dejaremos”.

 

*Socióloga en ámbitos de innvestigación sobre conflictos socioambientales, ecología política de la diferencia y estudios críticos del desarrollo rural territorial. Se le puede contactar en: marss710@gmail.com

La columna «Despojo y luchas por lo común» será un aporte quincenal para la comprensión de las estrategias múltiples del despojo, privatización y mercantilización de los bienes comunes naturales, así como de las posibilidades que desde abajo se cultivan para la resistencia, organización y construcción de alternativas ante la catástrofe capitalista…. Laboratorio Multimedia para la Investigación Social.

Bibliografía

-Gunder Frank Andre. 1994. La tesis del desarrollo del subdesarrollo. En Marini Ruy Mauro, Millán Márgara “ La teoría social latinoamericana. Textos escogidos”.  T. II. México D. F.: UNAM-FCPyS-CELA.

-Quijano Anibal. 2011. “Bien vivir”: entre el “desarrollo” y la des/colonialidad del poder. Ecuador Debate, No. 84, diciembre.


1. Con irónica referencia al  mundo constituido como las <<indias accidentales>> desde la primera modernidad diría Aníbal Quijano retomando la obra del historiador Robert Finley , es decir, desde los primeros ciclos de conquista y colonización llevados a cabo por los imperios mercantilistas español y portugués hacia finales del siglo XV (Quijano, 2011).

2. Para consultarlo en línea: <http://enlacezapatista.ezln.org>.

3. Iniciativas que estructuralmente contra-reforman la legislación constitucional y las leyes secundarias para privatizar fuentes energéticas cruciales como el  agua, el petróleo y gas; y facilitar mecanismos de expropiación o la apropiación de recursos genéticos y conocimiento comunal-ancestral asociado a ellos. Con esto, se logra mercantilizar los bienes naturales mediante proyectos aparentemente neutrales y rectos, como los corredores biológicos, o las convenientes Áreas Nacionales Protegidas (al imponer modalidades territoriales que sirven a los intereses del capital privado, como son las reservas de la biosfera o los parques nacionales, por mencionar algunos).

4. Que por cierto ya realizaron un foro donde expertos de México y EU -con el obviamente desinteresado apoyo del programa de competitividad de la agencia de los EU para el desarrollo internacional (USAID)- señalaron los siguientes pasos a seguir en materia jurídica en el marco de la LGCC.

There is one comment

  1. Anda Lucía

    Politiqueros actuando ruínmente.. Costumbre suya. Lo infame es la defensa a nivel legislativo de reformas «estructurantes» planeadas para 10 años de beneficios económicos (para un puñado de gordos sosteniendo abanos y esbeltas colgando de bolsos LV) y el tiempo restante los de abajo pagando con creces las abiertas cicatrices a la ya fragil y anciana tierra. Haría falta ampliar las formas de organización y convivencia que no dependan del capital o sus subestructuras.

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