Acteal: raíz, memoria, esperanza

Acteal yibel, kejubil, smalael. Acteal raíz, memoria, esperanza.” Don Antonio traduce el discurso de las autoridades a un español donde el dolor de Acteal no cabe, y tal vez por eso, los que venimos de afuera no lo podemos entender. Una masacre no es cualquier cosa. Hasta en este México, convertido en una gran fosa común, la palabra sigue generando horror: masacre, pasan los años y no cesan. La historia oficial intenta venderla como una ‘barbarie del pasado’, pero luego sucede Tlatlaya en 2014 y es evidente que siguen siendo consideradas formas muy efectivas de ‘restablecer el orden’ en algunos lugares específicos del país, como el Estado de México, Guerrero o Chiapas.

La Organización de la Sociedad Civil de Las Abejas lo deja muy claro: el ataque de 1997 en el cual murieron 45 hombres, mujeres y niños no fue un enfrentamiento intercomunitario, sino una matanza política debido a la negación del pueblo de Acteal de traicionar a los zapatistas, así como a su firmeza en no aceptar los programas de apoyo gubernamental. La comunidad resistió a ser usada como instrumento de la contrainsurgencia y el gobierno decidió atacarla. Así, se convirtió en un ejemplo de coherencia, resistencia y organización, visible en una lucha que lleva veinte años. Como dicen Las Abejas “Vivir todos en la resistencia para unir y enfrentar, no sólo para el aguante”.

Y no sólo para el aguante, porque para seguir existiendo también hay que avanzar y reconstruir. La inagotable resistencia al dolor desarrollada por los y las sobrevivientes que, en un día, llegan a repetir decenas de veces los detalles de aquel 22 de diciembre, no serviría de nada si se quedara en la pura denuncia, si no fuera parte de una resistencia más amplia, dirigida a obtener un cambio para el presente, además de una justicia para el pasado.

La Campaña conmemorativa de los veinte años de la masacre, lanzada en marzo 2017, tiene como lema ‘Raíz’ y ‘Memoria’ pero también ‘Esperanza’, porque el caminar de Las Abejas, después de veinticinco años, sigue firme en la búsqueda de construir un mundo diferente. El último esfuerzo, presentado el pasado martes 22 de agosto en Acteal y en San Cristóbal de Las Casas, es un micrositio dedicado al desplazamiento forzado y la resistencia, un trabajo colectivo de Las Abejas con el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) y el medio libre Regeneración Radio, que abona a la reconstrucción de uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente de Chiapas.

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El desplazamiento forzado es otra forma que ha intentado el gobierno para acabar con nuestra organización, es como decir ‘te presiono con esto, o te quito esto, o recibes el apoyo o te mato’. Porque es lo que ha hecho, con amenazas de muerte, de manera que las personas se han ido desplazando, que es una forma que hemos encontrado de resistencia, de decir ‘bueno, me estás amenazando de muerte pero no te voy a poner en bandeja de plata mi vida tampoco. Entonces me salgo para buscar un lugar no seguro pero donde sí me sienta un poco más seguro, pero no asiento lo que me estás obligando a aceptar’. Nosotros lo vemos que es una forma también de resistir: me alejo, protejo mi vida pero no recibo lo que me estás dando, no caigo en el chantaje.

Así habla sobre el desplazamiento forzado Guadalupe Vázquez, concejala del Concejo Indígena de Gobierno para los pueblos tsotsiles de Los Altos de Chiapas, integrante de Las Abejas y sobreviviente de la masacre. En el 1997 Guadalupe era una niña de diez años, hija del pastor de la comunidad, que se salvó porque le hizo caso a su padre, que nunca levantaba la voz pero aquel día le gritó que se fuera. Y, a pesar del miedo a los paramilitares, ella se fue. Ahora cuenta esta historia una y otra vez, en tsotsil y en español, sin ahorrarse los detalles más dolorosos para que, si no podemos entender, por lo menos sepamos. Habla de Acteal, de la impunidad, de las responsabilidades políticas, pero también recuerda la dramática situación de todas las comunidades de Los Altos debido al desplazamiento forzado, a las dificultades de acomodar esta marea de personas que venía huyendo de la violencia y la represión.

En la década de 1980, Los Altos fueron escenario de otro episodio masivo de desplazamiento interno forzado cuando miles de cristianos evangélicos fueron expulsados de sus comunidades en el contexto de lo que se definió como “violencia religiosa”. También en aquel entonces, las verdaderas causas del desplazamiento tenían que ver con las condiciones históricas y políticas de los lugares de expulsión y no con un simple conflicto religioso[1]. Sin embargo, a partir del levantamiento zapatista de 1994, se empieza a hablar en Chiapas de una verdadera crisis de desplazados internos, tanto, que de aquella coyuntura derivarán todas las políticas públicas actuales en esta materia.

Desde mediados de los años noventa, los desplazamientos se dieron en el marco del plan de contrainsurgencia del gobierno, con la implementación del Plan de Campaña Chiapas 94, estrategia elaborada por el Ejército mexicano para aniquilar el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Las agresiones vinculadas a la contrainsurgencia iniciaron en 1994 con los 12 días de confrontación directa de las Fuerzas Armadas de México contra el EZLN. Continuaron en un segundo periodo, de 1995 a 1999, y se caracterizaron por la creación e implementación de grupos paramilitares en la zona Norte, Selva y Altos bajo el apoyo de los gobiernos federal, estatal y municipal. La población civil sufrió desplazamientos forzados, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas, violaciones sexuales, agresiones físicas, hostigamientos, entre otros crímenes de lesa humanidad[2].

A esto se refiere Guadalupe cuando dice que el día de la masacre en Acteal se oraba para que hubiera paz en Los Altos. Y en este contexto se enmarca el micrositio que elaboraron Las Abejas, una reconstrucción de los acontecimientos de aquellos años y un llamado de atención sobre el fenómeno del desplazamiento forzado como parte fundamental del panorama en el cual ocurrió la masacre.

La organización cuenta su historia en las páginas de este instrumento multimedia con la intención de que su experiencia pueda servir para otras reflexiones, tanto a nivel comunitario como hacia el exterior, para que se transmita la memoria de su lucha pacífica desde los años noventa hasta la fecha.

La información que alberga no sólo es histórica, también abarca el caso de la reconstrucción de las vicisitudes del ejido Puebla hasta 2016. Esta colonia es emblemática para entender las condiciones en las cuales se vive en las comunidades de Los Altos, en un hostigamiento constante y una alerta perenne para frenar las injerencias foráneas y controlar las divisiones internas. Las Abejas también hablan de este tema. Las divisiones de 2008 y 2013, fueron fruto de una estrategia contrainsurgente que en 2014 se concretó en la creación de un grupo alterno que se autdenomina Consejo Pacifista Sembradores de Paz.

El micrositio es un increíble esfuerzo de recuperación de la memoria histórica para revelar el pasado e incidir en el presente. Es una herramienta de información y lucha que nos hacen llegar desde Los Altos de Chiapas para seguir denunciando y exigiendo justicia. Finalmente, es la demostración más contundente de que, como dicen en Acteal, “los pueblos están vivos, a pesar de las guerras en su contra, son como un tronco que siempre se retoña, que siempre se germina, nunca se muere, aunque le quitan todo su tallo, su hoja, pero nunca morirá”.

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La Campaña “Acteal: Raíz, Memoria y Esperanza” tendrá una duración de 9 meses. Inició el 23 de marzo y culminará el día de la conmemoración de los XX años de la masacre con celebración de un festival cultural, ceremonia tsotsil y acto político los días 20, 21 y 22 de diciembre 2017 en Acteal, Casa de la Memoria y la Esperanza.

Toda la información sobre los eventos de la Campaña, así como sobre la Organización de la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal se encuentra en la página www.acteal.org
y micrositio en www.acteal.org/micrositio

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[1] El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas denuncia que los motivos religiosos eran sólo “la causa más evidente y oficialmente reconocida de una serie de motivaciones que originaron estos desplazamientos, y que encuentran sus raíces en las condiciones históricas, políticas, geográficas y sociológicas de los lugares de expulsión”. Un caso emblemático es el de San Juan Chamula, donde en 1974 se dio la primera expulsión masiva de 161 personas y “resultó evidente que los expulsados fueron disidentes políticos y no profesos de otras religiones o anti tradicionalistas y que en esta expulsión el gobierno del estado jugó un papel activo”. Centro de Derecho Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (2001), Donde muere el agua. Expulsiones y derechos humanos en San Juan Chamula, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

[2] Texto del Micrositio Desplazamiento Forzado y Resistencia de Las Abejas

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