Xayakalan, ocho años y contando

Esta nota es la primera entrega de una serie de materiales relacionados con la conmemoración del octavo aniversario de Xayakalan, en la comunidad Santa María Ostula, Michoacán. Fotografías: ver pies de foto (Xilonen Pérez, Regina López, Gervacio Palomino y Sari Dennise). Fotografía de portada: Sari Dennise. 

Con más de 250 invitados de diversas partes de la república y el mundo, la encargatura de Xayakalan, perteneciente a la comunidad indígena de Santa María Ostula, Michoacán, festejó el pasado 29 de junio, ocho años de su fundación. Mucha agua ha corrido desde que comuneros y comuneras nahuas de la región Costa-Sierra decidieron recuperar las tierras en donde se asienta dicho poblado, de manos de «pequeños propietarios» coludidos con el crimen organizado.

La guardia comunal en el festejo del octavo aniversario. Fotografía: Gervacio Palomino

Lo que en un inicio parecía un simple conflicto agrario, con el tiempo se convirtió en una de las luchas más emblemáticas que han dado los pueblos originarios del país, pues su gente se logró sobreponer de manera ejemplar a una dura represión, que entre 2008 y 2017 ha dejado como saldo a 34 personas muertas y seis desaparecidas.

En anteriores ocasiones ya hemos contado la historia de estos últimos años y cómo a partir de 2014, comuneros exiliados luego de que sucediera una ola de asesinatos, regresaron con el apoyo de varios grupos de autodefensas michoacanas para expulsar a los criminales y permitir que tanto la asamblea como otros órganos de su gobierno comunal, volvieran a funcionar libre de amenazas.

Hoy día Xayakalan, la más reciente de sus 23 encargaturas y en la que a la fecha viven poco menos de 300 personas —muchas de ellas niños y niñas— integradas en 66 familias, empieza a lucir como un pueblo en forma, con sus calles recién abiertas, su escuela y su cancha de fútbol. Parece muy lejana (aunque no lo es tanto) aquella época en la que entre 7 y 9 familias se quedaban resistiendo los intentos de despojo de los criminales, durmiendo todas bajo una enramada.

La enramada de Xayakalan. Fotografía: Gervacio Palomino

Justo en dicho lugar, que desde entonces ha sido el centro de reunión del poblado, se llevó a cabo la celebración de sus ocho años, bajo una lluvia torrencial. A ella acudimos varios colectivos, pueblos y organizaciones para solidarizarnos y reconocer su historia de lucha y resistencia. Entre estos destacó la presencia de varios miembros del Congreso Nacional Indígena (CNI), incluyendo a la vocera de su Concejo Indígena de Gobierno, María de Jesús Patricio Martínez (Marichuy).

Concejales y vocera del Concejo Indígena de Gobierno del Congreso Nacional Indígena (CNI). Fotografía: Sari Dennise

También se hicieron presentes para manifestar su solidaridad, miembros del Frente Unidos en Defensa de Tepoztlán, la Casa Lenin de Morelia, la comunidad p’urhépecha de Cherán, los Pedregales de Coyoacán, la comunidad nahua de Zacualpan, el colectivo Tejiendo Organización Revolucionaria, la Brigada Cultural Subversiva y la Organización Popular Francisco Villa de Izquierda Independiente (OPFVII), entre muchos otros.

Particularmente interesante resultó la intervención de Carlos González, asesor de la comunidad de Santa María Ostula y miembro del CNI, quien contó detalladamente cómo y por qué se decidió recuperar las tierras sobre las que estábamos parados y paradas, rememorando las primeras reuniones que sucedieron gracias a la iniciativa y el empuje de gente que posteriormente fue asesinada (como don Trinidad de la Cruz), así como el valor de los comuneros y comuneras que durante todos estos años han luchado por mantener intacta la integridad de su territorio.

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