La tribu yaqui. Una historia incansable de lucha y resistencia. Capítulo I

Por Elis Monroy y Heriberto Paredes

Este trabajo es producto de una visita en marzo de 2015, en la que se realizaron entrevistas a integrantes de la tribu. Con el material de las entrevistas más el resultante del trabajo de investigación, presentamos una publicación dividida en dos capítulos. El primero, se refiere a la historia del pueblo yaqui, una historia de lucha y transformación y el segundo, se basa en la lucha que actualmente libran por defender su río, y con él, la supervivencia de la tribu. Estos dos capítulos están acompañados de algunos videos elaborados con fragmentos de largas y ricas entrevistas donde es la cosmovisión yaqui la que construye el discurso. Agradecemos mucho por la oportunidad de escuchar y conocer esta historia que no acaba.

Primero yaquis, luego mexicanos

La Tribu Yaqui esconde una historia de lucha y resistencia que se ha desarrollado de manera paralela a la historia de México. A pesar de haber estado presentes desde el momento en que llegaron los españoles, haber sido de los territorios evangelizados por los jesuitas, y haber presenciado el porfiriato y la revolución, su historia difiere enormemente de la que se asume como la unificadora de este país, y conocerla permite comprender la importancia de la lucha que libran hoy día, ya no frente a un ejército, sino frente al despojo de recursos que golpea indistintamente.

Fotografía: Heriberto Paredes

Fotografía: Heriberto Paredes

Habría que comenzar por conocer un poco de la cosmovisión de la Tribu Yaqui sobre su origen, con la que se explica la íntima relación que tienen con su territorio, su entorno y los seres vivos con quienes los comparten.

Cuentan que hace miles de años, los surem, humanos pequeñitos que habitaban el territorio yaqui, estaban en busca de agua, pues aún no existían los grandes ríos y un fuerte periodo de sequía golpeaba el territorio. Al pasar el tiempo y ante la desesperación, pidieron ayuda a distintas aves para que fueran al cielo a pedir agua al señor de la lluvia, pero éstas no lo lograron y entonces un sapito se ofreció para hablar con él a nombre de todos los seres vivientes. El sapito consiguió que lloviera tanto que con el agua se formó el gran río Yaqui y los surem, al ser bautizados con esta agua se hicieron grandes y fuertes, convirtiéndose entonces en yaquis.

Historias como ésta explican el  origen mítico del principio de cuidado del yoreme (pueblo), entendiendo este término como una mezcla entre las personas y el territorio, sin distinción o superposición jerárquica. Es gracias a este principio tan sólido al interior de la tribu que la lucha por su identidad se ha mantenido a lo largo de los siglos, por ello tanto empeño en defender sus costumbres y sus tierras. Este principio protector se ha transmitido de generación en generación, y con él, el orgullo de ser yoreme y de defender a la colectividad de igual forma que a la tierra, a los ríos, a lo que de ella se cosecha. A través de la lengua yaqui se expresa esta identidad y se transmite entre las familias y entre los ocho pueblos de la tribu, por lo que constituye no sólo un vehículo de comunicación, sino sobre todo un elemento de permanencia y reproducción identitaria. Durante más de cinco siglos, la defensa de su lengua y su territorio, ha sido una constante obligada.

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La religión yaqui, una resignificación del catolicismo

Si bien la presencia tan marcada del catolicismo en sus tradiciones podría confundirse con una derrota de los guerreros yaquis ante los soldados españoles de la conquista, esto nunca ocurrió. Durante años de enfrentamiento a principios del siglo XVII  –principalmente contra el capitán Diego Martínez de Hurdaide– la tribu venció una y otra vez los intentos de invadirlos y someterlos. Sin embargo, entró al territorio de la tribu el misionero y no el soldado, y durante 150 años de evangelización se creó un fuerte arraigo en sus costumbres y creencias. Los Yaquis se apropiaron de la religión católica como un mecanismo para fortalecer su identidad, adecuándola a sus creencias,  por lo que la evangelización, a diferencia de lo ocurrido en otros pueblos originarios, no devastó su visión sino que la resignificó.

De ese proceso surgió una reinterpretación de su religión en la que por ejemplo, como afirma el profesor yaqui Silverio Jaime «se dice que Jesucristo es de aquí, no se dice que es europeo o asiático». Actualmente, esto se percibe, por ejemplo en que en cada ceremonia religiosa se da un discurso y se habla al yoreme en yaqui, latín y español. No se trata de un discurso religioso tradicional como el que la iglesia da en los sermones de las misas, se habla de la importancia de los ríos, los árboles, las tierras, la colectividad y la necesidad de defender todo esto. Como opina el profesor Silverio, «de esta forma estamos creando conciencia y haciendo que ésta sobreviva de algún modo».

Siglos de lucha y resistencia

Un siglo después de decretada la independencia de México, ocurrió la época más violenta para la tribu. La Guerra del Yaqui, contra los soldados mexicanos antes y durante el porfiriato duró décadas. Esta guerra, que comenzó buscando el despojo del territorio de la tribu, se convirtió en un etnocidio que se extendió hasta empezada la revolución. Durante el porfiriato, miles de yaquis fueron deportados a Valle Nacional, Oaxaca y a las haciendas henequeneras de Yucatán, donde eran vendidos como esclavos. La resistencia yaqui ocurrió de diferentes formas. Por una parte, los que habían sido deportados permanecieron fieles a sus costumbres y tradiciones; quienes se escondieron en la sierra, los yaquis broncos, siguieron luchando contra el ejército; y otros más migraron a Estados Unidos y desde allá enviaban armamento y alimentos para sostener la subversión de la tribu en contra del gobierno mexicano.

En 1911, los líderes de los ocho pueblos yaquis se reúnieron con el recién elegido presidente Francisco I. Madero y consiguieron la liberación de todos los yaquis de las haciendas henequeneras. La tribu organizó una comisión especial para que fuera a Mérida en busca de los miembros de la tribu que habían sido esclavizados. Sin embargo, la inestabilidad del país impidió que su regreso fuera inmediato. Poco a poco, grupos de yaquis fueron regresando al territorio en busca de sus familias.

En 1913, con el asesinato de Madero, los yaquis se involucraron en las revueltas y negociaron su participación en el conflicto armado a cambio de que se les respetaran sus tierras. Sin embargo, hasta 1940 Lázaro Cárdenas, el entonces presidente, les reconoce –por decreto presidencial– 485 mil hectáreas como su territorio y basándose en la capacidad productiva de este, es decir en las 75 mil hectáreas que se sembraban para abastecer a las misiones jesuitas, les reconocen también como acreedores del 50% de la capacidad de la presa La Angostura.

Como es de esperarse, la resistencia y lucha por su autonomía no se detuvo ahí. De una manera tal vez más silenciosa, la tribu ha tenido que enfrentar las acciones de los gobiernos estatales y federales que poco a poco diezman la calidad de su territorio y ponen en peligro su autodeterminación. Dos presas más, la del Novillo y Oviachic, cada una con capacidades de casi el cuádruple que la de la Angostura, redujeron drásticamente la capacidad productiva de las tierras a casi una cuarta parte de lo que se sembraba en siglos pasados. Por otra parte, la falta de empleo y la migración a Estados Unidos como consecuencia, así como la presencia de grupos de narcotráfico y crimen organizado son una amenaza constante para la tribu.

Fotografía: Heriberto Paredes

Fotografía: Heriberto Paredes

La actitud de los distintos gobernadores que han pasado por el estado de Sonora, como el empresario Eduardo Bours y el actual gobernador, Guillermo Padrés, no difiere mucho de la de Porfirio Díaz: desprecian a la tribu, se burlan de su lengua y sus costumbres y pretenden su extinción para despojarlos por completo de las tierras y los recursos naturales de los que son guardianes.

Actualmente, los yaquis enfrentan una lucha jurídica en contra del Acueducto Independencia, que con el pretexto de dotar de agua a la ciudad de Hermosillo, pone en un riesgo fatal su supervivencia.

There are 9 comments

  1. Cobra

    Mis respetos a mi sangre. Y la lucha sigue. Si te metes con uno de nosotros te metes con. Todos. Recuerden. Nuestro lema. Q actual mente. Lo tienen los G.A.F.E.S. grupo aeromivil de fuerzas especiales. Tu. Me cuidas. La espalda yo cuido la tulla.

  2. Esther Cruz-Colin

    Muy buen reportaje. A mi me sirve para un apartado de mi artículo acerca de la pesquería de la medusa bola de cañón en Guaymas, Sonora. Done ellos tienen bastante ingerencia, y son capaces de cambiar las decisiones en el manejo de este recurso. Lo cual es muy bueno. Saludos

  3. maria soqui

    Muchas felicitaciones por este reportaje me sirve mucho ya que mi colectivo esta trabajando en reforzar la cultura yaqui y sobre todo darla a conocer a la población, ya que existen muchos que no tienen ni la mínima idea de que es la cultura yaqui.

  4. Carlos

    Es muy bonito y comodo hablar de problema desde afuera lo que se tiene y debe de hacer como decendientes de esta gran nacion YAQUI es poner manos a ala obra y ayudarlos empaparse de su problematica porque si un arbol pierde sus raizes
    Que creen que le pasara

  5. Diego Ruiz

    Diego Ruiz /del pueblo Maya-tsotsil

    Es un orgullo ser parte de los pueblos originarios que tienen una conciencia clara de su identidad y del rol que juegan en esta convivencia con los otros seres vivos.
    Felicidades hermanos de la nación Yoreme, es un privilegio conocer la profundidad de su pensamiento.

  6. alejandro ochoa

    Alejandro Ochoa 08 de octubre de 2015
    La supervivencia de la tribu hasta nuestros dias ha sido mas que heroica, depues de leer algunos articulos y libros sobre ese pueblo, no me queda la menor duda, tienen toda mi admiracion, tambien quisiera haber sido yaqui.

  7. Angelica cordova (@Angelic07879673)

    Me gustan las trubus etnias razas o grupos por q utilizan sus propio recursos para su supervivencia es por eso q los cuidan tan celosamente pruncipalmente el agua y su tierra por q de ahi dependen sin ambicionar lujos… su lucha es por q respetan su cultura el trabajo de de sus ante pasados; Mexico es lo mejor q posees esta gente que lucha por lo q tiene ojala fuera Yaqui

  8. Mariel

    Felicitaciones a la tribu por la lucha que sostienen en contra del gobierno del estado y por su gran valor de defender sus costumbres y su libertad al no permitirles despojarnos.

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