No hay que parar: Belén en Washington D.C.

Capitolio, Washington D.C. Septiembre, 2012

 

Washington es la capital del imperio. Su aspecto amable y fraterno cubre muy bien aquel epicentro del intervencionismo. La Casa Blanca no es tan espectacular como las películas la retratan, lo que sí resulta sorprendente es que de pronto uno camine por la calle y se de cuenta que el edificio de donde salen aquellos oficinistas es el Federal Bureau of Investigation (FBI) y que lo que se mira como un bello edificio blanco, imponente, es el Senado estadounidense. Detrás de estos edificios está un gran bloque de jardines que inician con el Obelisco y culminan con el Memorial a Abraham Lincoln, rodeados de Thomas Jefferson y Martin Luther King, los nombres grabados en piedra de los militares que murieron en todas las guerras que esta nación ha peleado desde inicios del siglo XX. Evidentemente, el Memorial de Vietnam está medio escondido entre los arbustos, no es la misma gloria que aquel de la Segunda Guerra Munidal, con torres que llevan el nombre de cada uno de los estados que componen el país, incluyendo a Puerto Rico y Filipinas. Así es el corazón político de Estados Unidos, ¿cuántas veces estará grabada la palabra libertad en este asalto de monumentos y jardines?, me pregunta un amigo con el que camino tratando de asumir dónde estamos.

¿Y dónde estamos?

Un día antes, al mediodía, parte de la Caravana por la Paz estaba reunida en el jardín de la Iglesia Luterana de la Reformación, esperan con curiosidad que la conferencia de prensa empiece. La jornada ha sido calurosa y se tuvieron reuniones con algunos funcionarios de bajo nivel en el Senado, encuentros con algunas mujeres, madres, hermanas, hijas y esposas que llevan el rostro de su familiar desaparecido siempre. Hubo una reunión con el embajador mexicano y se le entregó un bloque de cemento que contenía un fragmento de las armas que se compraron al inicio del periplo. Las palabras protocolarias comienzan a cansar bajo este sol demasiado intenso y de pronto, una voz nos hace voltear a todos: “Si alguna vez me dan la oportunidad de hablar, aquellos en el poder, tengo dos preguntas. Una: ¿Cuál es el concepto de paz para ellos? Dos: Si podrían describir en dos minutos la vida de la persona a la que más quieren. Me gustaría que hubiera otro concepto de paz para aquellos en el poder por que aún no comprenden. ¿Por qué existe NAFTA? ¿Por qué está la Escuela de las Américas? ¿Por qué hay tantos monopolios? ¿Por qué los bancos crecen como crece la hiedra? Y si es que ellos saben el concepto de paz, me gustaría saberlo para que pudiera explicárselo a esas 70,000 madres que  están llorando por sus seres queridos, especialmente la mía. Esto está consumiendo su vida cada día y cada noche”. Es Belén Ascención, mujer originaria de Puebla que lleva varios años residiendo en Los Ángeles, California. Ella es parte de la Caravana por la Paz y busca a su hermano Andrés Ascención de 38 años, lleva un año y cinco meses buscándolo.

¿Cuántas veces estará grabada la palabra libertad en este asalto de monumentos y jardines?

El corazón del Imperio

Estamos en la capital del imperio, en una de sus bases más importantes, cuando una joven poblana nos interpela y nos pregunta sobre el concepto de paz. Pero sobre todo les pregunta a los que no han querido escuchar nunca, a quienes detentan ese poder en esta gran nación llamada Estados Unidos. La voz de Belén es clara y habla en inglés y en español, es suave pero seria, pareciera que se trata de dagas que atraviesan todo. La última tarde de la caravana, su voz se alza y va gritando su dolor y su coraje mientras muchos pobladores de Washington la miran desconcertados. ¿Una caravana de mexicanos manifestándose en las calles de la capital? “Creo que aquellos en el poder están escogiendo no escucharnos, asumen que nos vamos a matar unos a otros y que eventualmente ya no escucharán nada de nosotros, pero como siempre ha sucedido, la paz renacerá. Los hombre grandes se levantarán de nuevo, para eso estamos aquí, tenemos uno y cientos más que están creciendo” concluye Belén.

¿Quién es ella?

“Mi cumpleaños es el 2 de octubre. Soy maestra de preescolar en Los Ángeles, tengo 12 años viviendo ahí. Eventualmente regresamos a México, pero una vez que sales, ya no regresas. Lo que me hizo unirme al movimiento fue mi hermano Andrés, el mayor, el que siempre nos protegió a las tres hermanas. Migró a EU y regresó con ahorros a México, le gusta leer y siempre trae un libro consigo, entre sus preferidos están los diarios del Che. Le encanta la historia de México. Él siempre se preocupó por mi, no sólo por mi integridad física sino también por la espiritual. Lo sueño mucho, más que mi madre, más que cualquiera. No sé si esto es una señal.” Ella también es alegre y durante todos los días de la travesía por Estados Unidos siempre mantiene la sonrisa, aunque lloré al contar su historia, aunque se le vea la rabia en la mirada, siempre guarda la sonrisa. No es fácil mantenerse así entre tanto dolor y frustración. Cuando habla de ella termina hablando de su hermano, tal vez ahora sean más hermanos que nunca.

Pensé en entrevistarla desde que comenzamos a platicar y a cruzarnos en los pasillos de las iglesias que nos iban recibiendo, me despertaba mucha intriga cuando la veía en los autobuses o platicando con muchas de las mujeres que van cargando su estandarte. El primer momento que tuvimos para platicar fue la antesala de una protesta en New York: Belén junto con Teresa fueron las dos personas que entraron al HSBC cercano al City Hall para entregar dinero manchado de sangre, blood money, ellas dos empezaron este acto de protesta. Justo antes de entrar platicamos por primera vez. Y cuando la vi en acción dentro del banco me impactó.

Belén Ascención

Al final de esta caravana queda un sabor amargo, de mucho cansancio y mucho esfuerzo que al final destapó puertas en organizaciones de latinos que se mostraban interesadas en cooperar y apoyar algunas de las demandas, sobre todo lo referente al tráfico de armas y al fin de la estrategia de guerra contra las drogas iniciado por Nixon en los 70 y reforzada en cada administración. Sin embargo, era evidente que no había interés por parte de otros sectores de la sociedad estadounidense, poca receptividad entre los funcionarios públicos. Un sabor de boca amargo y ambiguo. Y en medio las historias que desgarran, las familias deshechas, fracturadas por la desaparición y el asesinato, por la necesidad de huir para salvar la vida. Esto a muchos en Estados Unidos les despertó compasión y lástima. No hay nada peor para empezar un diálogo que pretende terminar una guerra.

El miedo es el arma más vieja que ha usado el gobierno para controlarte

“No ha habido personas con calidad humana para hacer su trabajo, simplemente no hacen nada. Pero hay que seguir, la encarcelación de la humanidad es el miedo, si la gente se diera cuenta de que es la línea entre seguir viviendo como vivimos y hacer el cambio que queremos. El miedo es el arma más vieja que ha usado el gobierno para controlarte, pero cuando te quitan a alguien que no sabías que era tan importante, el miedo comienza a disolverse, el coraje empieza a salir, la conciencia se eleva. Habemos muchos que ya estamos en este estado, sólo esperamos que los demás no se tarden tanto en llegar. No hay que parar” me dice Belén mientras se quita el cabello de la cara y me recuerda que ya es momento de irnos a la marcha que dará cierre a esta larga jornada de treinta días. Platicamos atrás del edificio donde almorzamos, estamos ahí porque hay menos ruido y porque a veces no se puede platicar con tanta gente pasando a lado de uno, y las prisas, y los preparativos para todo. Platicamos de lo que haremos al regresar a México y a Los Ángeles, en resumen no sabemos muy bien, aunque está muy claro, hay que seguir buscando, tocar todas las puertas, no parar, trabajar, compartir estas palabras.

Para eso estamos aquí, porque no queremos su dolor y no queremos su lástima, no queremos que estén tristes por nosotros

Termina la Caravana por la paz, la gente se desbanda, unos regresan a otras ciudades y se quedan más tiempo, la mayoría sale esa misma madrugada de regreso a México, varios aeropuertos del país recibirán a esta gran familia. Muchos comenzamos a despedirnos y sabemos que al regreso las cosas se platicarán de manera distinta, se verán con más perspectiva, pero también nos daremos cuenta que en la prensa el lugar de esta caravana fue minúsculo, las noticias son otras, la imposición de un presidente, más víctimas de la guerra contra el narcotráfico, las lluvias y los escándalos, los festejos por el aniversario de la Independencia, las pugnas internas en la política mexicana, pero casi nadie sabrá que hubo una caravana de mexicanos recorriendo buena parte del territorio estadounidense demandando el fin a la guerra y la intervención del gobierno de este país en México. Casi nadie sabrá de esto y sin embargo algo en la mirada de Belén cambió en estos días de viaje: “Para eso estamos aquí, porque no queremos su dolor y no queremos su lástima, no queremos que estén tristes por nosotros, no queremos que tomen acción ahora, rápidamente, y para aquellos en el poder, sólo es por poco tiempo, porque el poder más grande viene de arriba y tiene la última palabra. Y es a ese al que yo rezo para poder encontrar a Andrés Asención, a Braulio, a Alfonso, a Guillermo, a cada uno de mis hermanos, a cada uno de mis padres. Y ustedes allá, viendo desde el otro lado, como cuando yo alguna vez estuve ahí, espero se unan a nosotros, porque así lo deciden y no porque fueron forzados a hacerlo”.

¡Suben!

 

 

Por Heriberto Paredes Coronel (Texto y Fotografías)

There is one comment

  1. Hope Sanford

    Miles gracias a todos que vinieron a Houston para educarnos y compartir sus historias. Tiene razón en decir que mucha de la prensa no pagaron atención- pero todavía mucha gente regular fueron muy afectado por sus histórias. Es una cosa completamente diferente escuchar, cara a cara la tristeza de perder la mamá, la hija, el hermano, que nada mas leer que ocurrió en Mexico. Tuvimos nuestra vigilia el 12 de éste mes para todos que murieron en la guerra en contra del pueblo.(supuestamente en contra de drogas). Houston les enviamos nuestro apoyo y amor.

¿Qué opinas?