Homenaje a Galeano, o compartir desde el abrazo entre los pueblos originarios

Por Aldabi Olvera / Másde131

Siempre sí habrá compartición para los pueblos integrantes del Congreso Nacional Indígena (CNI), pero una compartición de lo que los zapatistas llaman «la digna rabia» por el asesinato de José Luis Solís López, compañero Galeano, ocurrido el pasado 2 de mayo en el Caracol I de La Realidad, centro de organización política autónoma de los zapatistas en la selva fronteriza de Chiapas.

Mientras la Caravana Tijuana-La Realidad Compañero Galeano iba dejando la Ciudad de México, integrantes del CNI relataron su sentir y pensar por el asesinato perpetuado por miembros de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC-Histórica).

«En nuestras comunidades son usos y costumbres abrazar a la familia del hermano muerto», dice David Ruíz, de la comunidad indígena otomí de San Francisco Xochicuautla, municipio de Lerma en el Estado de México; «íbamos a ir a estos lugares a compartir experiencias, aprender de ellos y ellos de nosotros», dice, haciendo referencia a la compartición entre pueblos originarios que se realizaría del 26 al 30 de mayo en el Caracol II de Oventic.

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En agosto de 2012 se realizó la Cátedra Caminante Tata” Juan Chávez Alonso donde los pueblos expusieron sus problemáticas relacionadas con los megaproyectos “de muerte”. Desde entonces decidieron reunirse regionalmente, el encuentro que se realizaría en Oventic culminaría, además, con un pronunciamiento. El evento fue cancelado por el asesinato de Galeano.

«El hecho de no decir las cosas no quiere decir que no estemos aprendiendo», dice David Ruíz: «Siempre en un abrazo se aprenden cosas […] ve a la Madre Tierra, no habla pero aprendes cómo crece un árbol, cómo corre un río». El compañero considera que el asesinato del Profe tiene la intención de decir: «si te unes con esta organización, con estas personas, te va a pasar lo mismo».

La comunidad de Ruíz, San Francisco Xochicuautla, enfrenta desde hace seis años el megaproyecto carretero Toluca-Naucalpan, el cual intenta pasar por el bosque otomí-mexica, que tiene categoría de santuario del agua. Durante la defensa de su bosque han vivido hostigamientos por parte de policías, granaderos y el encarcelamiento de 14 de sus integrantes en mayo del 2013, quienes posteriormente fueron liberados.

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Así como los otomíes, los mazahuas de San Antonio Pueblo Nuevo, municipio de San José del Rincón, también en el Estado de México, se dirigen a La Realidad para “abrazar” a los zapatistas. «La sangre indígena llama a la sangre indígena», dice Alfredo Cruz, cuya comunidad pertenece al CNI desde el inicio de la lucha zapatista y recibió al Subcomandante Marcos durante la Otra Campaña en 2006.

Rosario Peralta, indígena nahua del pueblo de San Pedro Tlanixco, municipio de Tenango del Valle, Estado de México, regresa a La Realidad trece años después de haberla visitado, antes de que se nombraran los caracoles y se rebautizara el lugar como “Madre de los caracoles del mar de nuestros sueños”. «Iba yo a llevar la palabra de lo que pasaba en mi pueblo», cuenta Peralta.

San Pedro Tlanixco es un pueblo sumergido en las faldas del volcán Xinantécatl. Por él cruzan numerosos manantiales de agua que ocasionaron un conflicto con las corporaciones floricultoras del vecino municipio de Villa Guerrero de 2001 a 2003.

En aquéllos años se llevó a cabo un encuentro del CNI, recibieron al indígena p’urhépecha Juan Chávez Alonso y a una comisión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Peralta relata que en 2003, después de una provocación y la muerte de uno de los empresarios de las corporaciones, policías judiciales y granaderos comenzaron a invadir el pueblo en repetidas ocasiones con más de mil efectivos.

Como resultado de esas incursiones permanecen cinco varones y una mujer presos de la comunidad. Las esposas de los presos acompañan a Peralta a visitar a los zapatistas para regalarles chiquihuites (cestas tejidas en las cuales se acostumbra hacer regalos) con semillas que usan para sus cultivos cubiertas con bordados donde se solidarizan con la pérdida de Galeano.

Además de la compartición, los zapatistas realizarían el 31 de mayo un homenaje al filósofo Luis Villoro, quien siempre estuvo cercano a ellos, y participarían en el seminario “La ética frente al despojo” del 31 de mayo al 8 de junio en CIDECI- Universidad de la Tierra, en San Cristóbal de las Casas. El seminario tocaría temas trascendentales para México, que cuenta con más de una cuarta parte de su territorio concesionado a mineras y cuyos proyectos aeroportuarios, carreteros e hidroeléctricos se han reactivado e intensificado.

«Lo que está pasando es una realidad, pues tratan de quitarle las entrañas a la Madre Tierra», dice Lucas Hernández, de Xochicuautla. «A él le arrebataron su futuro y su pensamiento», dice Juan Bobadilla, p’urhépecha radicado en la Ciudad de México, recalca que el despojo se ha acrecentado en todo el país, incluso en el Distrito Federal, donde se pretende promulgar una ley indígena que no toma en cuenta el derecho a la consulta ni a los migrantes de pueblos originarios.

«Sigue trabajando el CNI. Han intentado quebrar la organización pero no lo harán». afirma Lucas y además adelanta que la realización de otra sesión del CNI está en pláticas. «Debemos de ver la forma de difundir lo que nosotros hacemos. Pero sí podemos sacar adelante nuestros pueblos. Sabemos hacerlo», concluye Antonio Reyes de Xochicuautla.

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