SCJN pospone el fallo de la restitución de tierras comunales del pueblo de Tepoztlán.

Texto Alma Sánchez
Fotografías Alma Sánchez y Miguel Alberto Hidalgo

“Los dueños del dinero compran a las autoridades, entonces uno tiene que luchar contra todos ellos, es como ahora, que nos traen para acá y para allá, para desgastarnos. Lo que quieren ellos es aumentar su capital a costa de despojar a los pueblos de lo que a ellos les gusta del pueblo.”

Caritina Ortiz, tepozteca y luchadora social

Después de la emblemática lucha que diera la comunidad indígena de Tepoztlán (1994-1997) por la defensa de sus tierras comunales contra la empresa Kladt-Sobrino KS, hoy Pirámide y Convento S.A. de C.V.,  la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) atrae el caso para ser resuelto por el ministro Eduardo Medina Mora, quien ha manifestado un especial interés por amparar a la actual inmobiliaria y su representante José Zorrilla Ducloux, en el litigio de 280 hectáreas (dos millones, ochocientos mil metros cuadrados), tierras comunales que históricamente pertenecen al pueblo originario de Tepoztlán.

El pasado 19 de septiembre integrantes de la comunidad de Tepoztlán asistieron a la SCJN para exigir la restitución de 280 hectáreas de tierras comunales que les pertenecen. Después de varias horas de espera, este organismo decidió posponer por segunda vez la sesión y acordaron mantener la sentencia en revisión hasta este miércoles 26 de septiembre.

Antecedentes

El pueblo de Tepoztlán ha enfrentado de distintas formas la ambición de sus tierras por parte de empresarios en colusión con los gobiernos. En esas tierras comunales se encuentra el Parque Nacional El Tepozteco y el corredor ecológico Chichinautzin, área natural protegida, que tiene una notable biodiversidad y que debido a sus condiciones geográficas y climáticas que proporcionan agua a buena parte del estado de Morelos.

La defensa y apropiación de su territorio tiene que ver con la memoria histórica y herencia de sus antepasados, con toda una cosmovisión que fortalece su identidad y cultura, que hace defender sus bosques, sus cerros sagrados, su agua, sus plantas, sus animales. Y por otro lado, su practica de autogobierno, a través de la organización y resistencia planteada en el horizonte de construir un poder desde abajo que los identifique y que evoca a las leyes de Emiliano Zapata.

Cabe mencionar que Tepoztlán fue una de las primeras poblaciones en el estado de Morelos que se unió a la revuelta zapatista en la lucha por la tierra. La insurrección de Tepoztlán desde la independencia, la revolución y en eventos posteriores por distintos despojos a través del tiempo, nos siguen hablando de un pueblo que resiste.

“Al triunfo de la Revolución Mexicana, vecinos de Villa de Tepoztlán, el 16 de mayo de 1921 solicitaron la dotación y restitución de tierras, tomando como base los Títulos Primordiales y el Testimonio de 1853 que le expidió el Archivo General y Público de la Nación. No fue sino hasta 1929 que ratifican la solicitud de dotación y restitución de tierras comunales. El 31 de octubre de ese año, fue dictaminado el expediente y fue resuelto en la segunda instancia a favor de Tepoztlán, para su posesión definitiva. La resolución presidencial fue emitida el 14 de noviembre y firmada el 26 de diciembre de ese mismo año.

El 31 de enero de 1930 fue publicada la resolución presidencial en el Diario Oficial de la Federación, donde se dictaminó la restitución de tierras por 2100 hectáreas, que se había apropiado la Hacienda de Oacalco (la cual presume había tomado como “préstamo”). A Tepoztlán, comunidad agraria y mancomunada en un sólo núcleo que junto con seis pueblos: Amatlán, San Andrés de la Cal, Santa Catarina, Santiago Tepetlapa, San Juan Tlacotenco y Santo Domingo Ocotitlán, se le reconoce la dotación de tierras de 23, 800 hectáreas.” (Concheiro, 2012)

El conflicto del Club de Golf

En los años 1950- 1960 con la construcción de la autopista La Pera – Cuautla, se inició un proceso de adquisición ilegal de terrenos en Tepoztlán para la puesta en marcha del Club de Golf de Monte Castillo, que se intentó construir en 1990 y  tenía una inversión de 375 millones de dólares que se duplicarían a 700 millones en un período de 10 años.

Este proyecto amenazaba con construir  club de golf de 18 hoyos, 600 residencias, un hotel de cinco estrellas con 60 suites, un club de tenis, lagos artificiales, un helipuerto y un complejo industrial, que comprendía una superficie de 280 hectáreas comunales adquiridas de manera ilegal sin el consentimiento del pueblo agrario de Tepoztlán. Esta situación convocó a una gran movilización junto con otros grupos ambientalistas, sociales y asociaciones políticas. Este fuerte movimiento llamó la atención a nivel nacional e internacional y es un referente histórico del inicio de los movimientos sociales en la década de los 90’s, ya que provocó la solidaridad de distintas formas. Con la movilización lograron la cancelación del proyecto y la renuncia del entonces gobernador Jorge Carrillo Olea, un general retirado del ejército y especialista en contrainsurgencia.

El entonces gobernador Carrillo Olea y el grupo de inversionistas habían advertido al pueblo de Tepoztlán que permanecerían por siempre en el “atraso social y la pobreza” si continuaban oponiéndose a la construcción del megaproyecto turístico. El pueblo supo responder y dijo que no les espantaba, ya que la pobreza es algo a lo que se han acostumbrado durante décadas debido al  abandono y olvido gubernamental. Les reiteró que sus autoridades tienen la obligación de dotarles de servicios públicos sin condición alguna y advirtieron que, si ese era el precio que debían pagar, estaban dispuestos a enfrentarlo.

Archivo histórico de Tepoztlán

A más de 19 años de aquella emblemática victoria ,y tras cancelar el proyecto turístico del Club de Golf, se ha reactivado la amenaza sobre sus tierras.

En recientes años se impuso la ampliación de la autopista La Pera – Cuautla, estrategia definida en el Plan Nacional de Infraestructura del gobierno federal, que contemplaba la ampliación del número de carriles, la implementación de entronques y la optimización del sistema de cobro, a costa de la expropiación de las tierras y los graves daños ambientales. Con la imposición de la misma, el gobierno de Graco Ramírez cometió un ecocidio al ordenar talar cerca de tres mil árboles de distintas especies, agraviando con su vialidad al Parque Nacional El Tepozteco. Integrantes de distintos frentes en Tepoztlán señalaron en su momento que esta obra no contaba con los permisos otorgados principalmente por el núcleo agrario de la comunidad.

En medio de la violencia, hostigamiento y ecocidio se impuso la ampliación de la autopista.

El caso de las tierras comunales de Tepoztlán ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Durante el período 1998- 2001 el comisariado de Bienes Comunales, Francisco Almazán, inició un proceso judicial para restituir a Tepoztlán la posesión de 280 hectáreas  de tierra comunal contra la inmobiliaria Kladt-Sobrino, ahora Pirámide y Convento S.A. de C.V. El juicio con número de expediente 190/99, contra la empresa, ha ganado mediante sentencia cuatro resoluciones del Tribunal Unitario Agrario y siete del Tribunal Superior Agrario.

Sin embargo, el caso ha sido turnado a la SCJN para ser resuelto por el ministro Eduardo Medina Mora, quien se ha interesado en amparar a la empresa.

Comuneros de Tepoztlán expresan que dicho amparo es violatorio de los derechos agrarios de la comunidad y que, si el ministro falla a favor de la empresa, este atendería a intereses particulares y económicos bajo la figura legal de las empresas que participaron, entre ellos el ex presidente Luis Echeverría y sus hijos; el notario público Hugo Salgado Castañeda; Óscar Fernández Malvido del grupo Maizoro; Xóchitl Garay, esposa del Alfonso Garay uno de los propietarios del antiguo banco del Atlántico; David Ibarra Muñoz, ex secretario de Hacienda y Ricardo Salinas Pliego de TV Azteca, entre otros.

Fotografía Alma Sánchez. Restitución de las 280 hectáreas, No al Club de Golf

Cabe señalar que la obra  “Ampliación de la autopista La Pera-Cuautla”, al igual  que cualquier otro proyecto que se pretenda imponer en esas tierras comunales por personas ajenas a la comunidad,  es violatoria a la consulta previa a los pueblos originarios contenidos en el Convenio 169 de la OIT, artículo 6, que consiste en la obligación que tienen los Estados de consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente.

Pirámide y Convento también pretende ampararse bajo la modificación del artículo 27 de la Constitución Política, sin antes consultar a la comunidad sobre sus tierras, que son las que tienen el legítimo derecho por ser originarias, además de que se les dotó y restituyeron sus tierras comunales.

Tepoztlán deja claro que el desarrollo y progreso atenta con la vida de los pueblos originarios.

En entrevista con Miguel Alberto Hidalgo, luchador social y ejidatario, nos dice: “Nosotros los de la comunidad de Tepoztlán seguimos en resistencia desde hace más de 60 años, en el cual participaron nuestros abuelos, nuestros padres. A mí ya me tocó participar en el 94, yo era joven, participé activamente en la lucha contra del Club de Golf y hasta la fecha. Hay compañeros que eran niños en aquel tiempo y ahora están participando. Si es necesario, tenemos que hacer conciencia en la gente, esto por si la resolución va en contra de la comunidad. De ser así, nos organizaremos.

En primer lugar son ventas ilegales de tierras, porque la tierra comunal y ejido no es negociable,  siguen perteneciendo a la comunidad y en eso estamos basando el litigio. Son tierras de nuestros tatarabuelos que se dice que fueron tlahuicas u olmecas. Hay títulos primordiales, después la resolución del 29 que dota a la comunidad de Tepoztlán de 23, 800 hectáreas y restitución de 2100 hectáreas de tierra ejidal. Entonces las compras lo hicieron de manera ilegal. Nosotros estamos reclamando lo que es nuestro, lo que le pertenece a la comunidad. Porque ellos no reconocieron todas esas sentencias que nos fueron favorables y ahora ellos quieren que nosotros reconozcamos una, la única. Obvio que si nos es desfavorable,  no la vamos a reconocer.

Los comisariados han indicado que nos iríamos Tribunales Internacionales, pero no quitamos el dedo del renglón de que estaríamos nosotros apostándole a la organización de la comunidad, tenemos que retomar lo que por derecho nos corresponde. Desde tiempos inmemoriales las tierras son nuestras y sólo porque llegué un empresa a quitárnosla, pues no, claro que no lo vamos a permitir”, finalizó.

Por último, de ser aprobada dicha sentencia, se apelará al Tribunal Superior Agrario para que revise nuevamente y se determine que la empresa no tenga los títulos de propiedad.

Fotografía Miguel Alberto Hidalgo. Campo de gladiolas.

“Nuestras tierras son muy fértiles; se da la gladiola, el maíz, jitomate, tomate, calabaza, aguacate, y todo lo que en ella sembremos. No me cabe en la cabeza que algunos inversionistas insistían en poner un club de golf y cambiar el uso de nuestras tierras. Hasta la fecha hemos subsistido con lo que nuestras tierras  generosamente nos dan. ¡No al Club de Golf! ¡No a los megaproyectos ajenos a nuestra comunidad!”
Miguel Alberto Hidalgo, tepozteco y luchador social.

El corredor de la violencia, carretera México- Cuernavaca-Acapulco

La publicación llamada Atlas de la seguridad y violencia en Morelos (versión 2015), elaborada por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y el Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE), nos permite conocer, a través de datos, estadísticas, gráficos y mapas, el corredor de la violencia que atraviesa municipios del estado de Morelos, por la carretera México-Acapulco. Esta publicación documenta que en la autopista ocurre la mayor cantidad de delitos de alto impacto: homicidios y feminicidios, secuestros, robos con violencia, extorsiones, entre otros, sobre todo en los tramos entre Cuernavaca, Cuautla, Temixco, Yautepec, Jiutepec, Jojutla y Tepoztlán.

En la edición 2015 de este informe se construyeron mapas que documentan la tasa de diversos de delitos en Morelos y Guerrero. Los datos que ahí se muestran ayudaron a los autores de la publicación a delinear el denominado Corredor de la violencia.

Además de resolver que la construcción de más vías carreteras se convertirían en la ruta para el trasiego de drogas y la proliferación de distintos megaproyectos a lo largo y ancho del país. En el caso de Tepoztlán sería la ampliación de la autopista La Pera – Cuautla y la intención de reactivar algún megaproyecto similar al del Club de Golf, ya que la empresa afirma a través de una carta, que en 1996 los inversionistas tuvieron que aceptar el rechazo al proyecto y lo cancelaron.

Ante esta imposición de la ampliación de la autopista  no se descarta que la inmobiliaria Pirámide y Convento este preparando el terreno para cometer el despojo de las tierras comunales e imponer  un megaproyecto.

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