Fiscalía ambiental desaloja 33 familias en Mixcoac con el pretexto del sismo

Texto: Eliana Gilet / Fotografías: Ernesto Alvarez

Ni el sismo ha parado los desalojos en la Ciudad de México e incluso se ha usado como argumento para su ejecución. Tal es el caso del edificio ubicado en Leonardo Da Vinci 129 —en la colonia Nonoalco, apenas a unas calles del metro Mixcoac. Relatan los vecinos que en la mañana del lunes 27 de noviembre, entre los gritos con que funcionarios y policías les ordenaban retirarse, a varios de ellos les dijeron que los sacaban porque su casa había quedado en malas condiciones y estaba en riesgo tras el sismo. Nada de esto era verdad: ni que Da Vinci tuviese peligro estructural, ni que ese fuera el motivo del desalojo.

Poco antes de las once de la mañana de ese lunes, varias unidades del Grupo Especial de Reacción Inmediata (GERI) un comando de élite al mando de la Procuraduría General de Justicia (que fue creado luego del mundial de 1986 y entrenado para actuar en crímenes de grueso calibre: van armados, toman por asalto el edificio que se les indique, o bajan desde helicópteros) irrumpieron en Da Vinci por un edificio vecino, sobre la cerrada Lucas Giordano. Sin mediar palabra, los efectivos del GERI tomaron por asalto el lugar, dónde a esas horas de la mañana sólo se encontraban mujeres y niños lo suficientemente pequeños para no ir todavía a la escuela. Dos helicópteros sobrevolaban Da Vinci.

Se repite en el relato de los vecinos cómo fueron encañonados por estos efectivos policiales, que iban encapuchados. Incluso apuntaron a los niños con las armas que traían. Nunca les mostraron una orden para irrumpir por la fuerza en sus hogares, a ninguno de los 33 apartamentos de los que se compone el edificio de tres plantas.

Les dijeron «Tienen cinco minutos para salirse», contó uno de los vecinos.

«Parecía Rambo en México, empezaron a sacar a la gente con pistola en mano, con unas metralletas grandes. Muchos vecinos preguntaron quien venía encargado, pero esa persona no se quiso acreditar ante nosotros. Tampoco nos dejaron sacar nuestras cosas. Nos dijeron que nos saliéramos sin trancar las puertas de nuestras casas. Vinieron salvajemente y todavía no sabemos quién mandó el desalojo», explicó una de las vecinas que estuvo presente.

«Le dije que si traía orden me la enseñara, que aquí vive pura familia honesta, trabajadora. Éramos puras mujeres y los niños, sólo había tres hombres en todo el edificio cuando llegaron», explica una muchacha con su bebé en brazos.

Otro vecino agrega: «Nosotros llevamos 14 años viviendo aquí y algunos vecinos más, pero no nos dieron ni chance. A mí me dijeron que sacara lo más importante y me saliera con los otros. En 15 minutos sacaron a todos». También enviaron al corralón a todos los coches que estaban estacionados fuera del edificio.

Con el correr de los días, los vecinos fueron sabiendo más cosas. El edificio desalojado fue trancado con vallas de madera y de policía. En los sellos que dejaron sobre las puertas clausuradas se indica que fue la Fiscalía de Delitos Ambientales y Protección Urbana (FEDAPUR) la que hizo el desalojo, por el delito de «DESPOJO/CONTRA EL AMBIENTE». Esta procuraduría obtuvo la facultad de investigar este delito en enero de 2016, cuando el ex procurador de la ciudad de México, Rodolfo Ríos Garza, firmó un acuerdo para ello.

En la Fiscalía, que tiene su sede en el Búnker de la PGJDF, no dieron vista a los vecinos de la carpeta que involucra a su predio (CI – FEDAPUR/A/UI-3C/D/1580/10-2017) pero les dijeron que no se trataba de un desalojo, sino de «aseguramiento», porque su casa ahora está bajo investigación de esta fiscalía. Y luego le dijeron a la gente desalojada que los policías de la puerta están para que nadie más se robe sus cosas.

Muñecas en las repisas de departamento desalojado en el edificio de la calle Leonardo Da Vinci #129 el 27 de noviembre del 2017.

Los vecinos no se fueron del lugar y desde el lunes 27 de noviembre se instalaron en la vereda de enfrente a su edificio, dónde montaron sus carpas y una cocina para hacer de comer para todos y todas. Recién al lunes siguiente, el 4 de diciembre, la FEDAPUR les permitió la entrada para que retiraran sus pertenencias. Dejaron pasar a un titular, acompañado de dos personas, para hacer una mudanza completa. Muchos no sacaron sus cosas, esperando que la situación se resuelva pronto, y puedan regresar a sus casas porque ellos no cometieron ningún delito.

Adentro todo estaba saqueado, destrozado. Todas las cosas revueltas, como si los GERI hubieran cateado entre los libros de las estanterías y la ropa de los cajones; los suministros también habían sido cortados. Un ejército de policías judiciales fue desplegado por todas partes, vigilando que hacían los vecinos: de tres en tres, cada quien sacó lo que pudo, algunos volaban las cosas por los barandales con cuerdas porque por las escaleras no cabían.

Los funcionarios de la Procuraduría de Justicia del DF, que subían y bajaban de un piso a otro apurándolos a salir eran Juan Carlos Díaz Alamilla, Raymundo Ortíz Hernández y un tercer funcionario, apellidado Pérez Álvarez. Cuando los vecinos terminaban de sacar lo que podían, estos fiscales les hacían firmar una lista que traían con los nombres de los vecinos, su número de apartamento y un nuevo número con el que ellos identificaron cada lugar.

Niño duerme en la banqueta frente al edificio dela calle Leonardo Da Vinci donde fue desalojado por la FEDAPUR el 27 de noviembre del 2017.

El Instituto de Vivienda (Invi), en dónde los vecinos de Da Vinci habían empezado un trámite de expropiación del lugar años atrás, también se desligó del asunto.

La Fiscalía desconcentrada de Benito Juárez, en cambio, sí tomó la denuncia a quienes fueron a reclamar por el robo de algunas cosas durante el desalojo: cámaras fotográficas, dinero, celulares que ya no estaban en sus casas.

En cuanto al problema estructural, los vecinos tienen dos documentos de la evaluación post sísmica, fechados el 9 de Octubre (hecho por María de los Ángeles Ramírez Luna) y el 16 de Noviembre (por Nicolás Luna Reyes) en que ambos certifican que el lugar no tiene riesgo y aunque le falta mantenimiento, aún le quedan años en pie a ese edificio construido en la década de 1930.

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