Capitalismo del desastre y ocupación humanitaria en Haití

Texto: Aline Hernandez / Audio: Rafael Camacho

En 2010, el Instituto de Estados Unidos por la Paz (USIP) publicó un documento donde denominan a Haití «el país de las ONG’s». De acuerdo con el informe, previo al terremoto, existían entre 3,000 y 10,000 organizaciones no-gubernamentales, las cuales se encargaban de relevar servicios estatales en sectores como educación, salud y creación de empleos (1). Posteriormente, en un estudio publicado por la antropóloga Laura Zanotti y la historiadora Mishaine Joseph, se calcula que tras el terremoto que azotó a la isla en 2010, la presencia de las ONG’s se elevó a más 20,000 (2).

En la Conferencia Internacional de Donantes «Hacia un nuevo futuro para Haití», celebrada el 31 de marzo de 2010, los donantes comprometieron $ 5.3 mil millones de dolares para la recuperación del país caribeño. Tanto el gobierno de Haití como las empresas locales, fueron marginadas de las tareas de recuperación y reconstrucción. Según un informe de AP, menos de un centavo de cada dólar de la ayuda por el terremoto llegó al gobierno haitiano, las ONG que trabajan en la asistencia por el desastre recibieron aproximadamente 43 centavos y 33 centavos terminaron en manos de los militares estadounidenses

Apenas unas semanas después de la catástrofe, las organizaciones se multiplicaron e irrumpieron en otros sectores y servicios como sanidad, agricultura, creación de infraestructura habitacional y distribución de agua además de la reconstrucción del país. La investigadora social Grace Everest, estima que las organizaciones no-gubernamentales proveen actualmente el 70% total de servicios de salud y el 80% en servicios públicos.

Pero el hecho de que estas ONG’s provean o releven funciones que solía cubrir el Estado responde a una naturaleza mucho más problemática, ya que representa una nueva etapa en la agenda del sistema neoliberal. Por un lado, a través del reemplazo se logra que el Estado abandone, como explica la investigadora Arundhati Roy, su función en materia de toma de decisiones. Esto incide tanto en la soberanía como en la autodeterminación del país. Ahora éstas son delegadas a las organizaciones y por tanto a instituciones y países que las financian como el Banco Mundial, el gobierno de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional o empresas transnacionales.

Roy precisamente explica que el boom de presencia de ONG’s en territorios en conflicto, coincide con la apertura de los mercados al neoliberalismo (3). El perpetuo estado de dependencia que generan estas «ayudas» suele ir de la mano con la liberación de las barreras arancelarias, lo que termina por devastar la producción interna y por tanto la economía del país. Por ejemplo, en un informe publicado por Famine Early Warning Sytems Network se estima que en el decurso que comprende de 2004 a 2008, Haití importó casi la totalidad de alimentos de consumo básico (4). Por otro lado, el relevo tiene fuertes implicaciones en los sectores y servicios públicos. Implica no sólo la privatización de muchos de éstos sino además la contratación de empresas privadas internacionales para ofrecerlos.

Esta forma de ocupación «humanitaria» o «cruzada liberal» es por tanto indisociable del proyecto de intervención y ocupación de los Estados Unidos en Haití, que lleva operando casi un siglo. Visto en conjunto, los procesos de intervención sean mediante fuerzas de estado o a través de organizaciones no-gubernamentales —donde muchas veces las segundas son resultado de las primeras— obedecen, en diferentes fases, a lo que la investigadora y economista Naomi Klein ha denominado como «capitalismo de desastre», que opera de la mano con la «doctrina del shock».

El análisis realizado por Klein plantea que desde 1970, se ha puesto en marcha un modelo de carácter corporativista que apela a «privatización radical de guerras y catástrofes». Éste busca o bien aprovecharse de las catástrofes como ocurrió en Nueva Orleans con el huracán Katrina o en Sri Lanka con el terremoto del 2004, o bien fabricarlas, como es el caso de Irak o Afganistán, para lograr, en palabras del economista Milton Friedman, que «lo que hasta entonces era políticamente imposible, se vuelva políticamente inevitable».

Las crisis que derivan de estos ataques o catástrofes se vuelven entonces lucrativas oportunidades para el mercado y la inversión privada, quienes vinculados con las potencias y de la mano de las ONG’S, orientan la situación en beneficio de las potencias y de los intereses corporativos representados por las multinacionales.

Para ello recurren a estrategias como debilitar la economía interna, acrecentar el endeudamiento, generar escasez alimentaria y por tanto impulsar la pauperización de la población, acentuar mediáticamente la crisis humanitaria por la que atraviesa el país, además de que comúnmente dichas fuerzas de ocupación están directamente relacionadas con el alza de la violencia en los países donde se instalan, generando así otra justificación más por la cual permanecer. En la presente entrevista realizada al Camille Chalmers, el profesor e investigador de origen haitiano, profundiza en las vías y formas en que se ha aplicado este modelo en Haití y las consecuencias que ha tenido.

Referencias
  1. Haiti: A Republic of NGOS?, disponible en línea en: https://goo.gl/1oghYp
  2. Mishaina Joseph, A critical View of NGOs in Developing Nations. A Case Study of Haiti, Hofstra University, disponible en línea en: https://goo.gl/bxMN06 y Laura Zanotti, Cacophonies of Aid, Failed State Building and NGOs in Haiti: setting the stage for disaster, envisioning the future, disponible en línea en: http://goo.gl/3UjWqb
  3. Esto mismo ocurrió tras la segunda ocupación norteamericana en Haití, tras el golpe de estado efectuado al entonces primer presidente electo democráticamente, Jean Bertrand Aristide. El periodista e investigador Kevin Edmonds explica que «Una organización paraguas de activistas anti-Aristide y ONG’s llamadas el Grupo de 184, por ejemplo, fue ampliamente financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Fundación Internacional para los Sistemas Electorales, y el Instituto Internacional Republicano». Kevin Edmonds, NGOs and the Business of Poverty in Haiti, disponible en línea en: http://goo.gl/RlHFr9
  4. Haïti Sécutité Alimentaire en Bref, Fews Net. Famine Early Warning Systems Network, disponible en línea en: http://goo.gl/5Jn2fR
  5. Naomi Klein, La doctrina del shock. El auge del capitalismo de desastre, Paidós, Argentina, 2008.

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