Estación Darío y Maxi: la persistencia de la lucha

Texto, fotografías y video: Daniela Parra

Los días 26 de cada mes se corta la ruta en Avellaneda, ubicada en el Gran Buenos Aires. Desde hace 11 años, integrantes del Frente Popular Darío Santillán (FPDS) se reúnen mes con mes para recordar a dos jóvenes que marcaron para siempre la historia de la lucha social en Argentina.

Darío Santillán y Maximiliano Kosteki no se conocían pero tenían algo en común: el 26 de junio de 2002 saldrían a la calle, cada quien desde su espacio de militancia, a sumarse a las protestas en contra de las medidas neoliberales del gobierno en turno de Eduardo Duhalde. La crisis que habría estallado a finales de 2001 mostraba todavía sus secuelas, lastres y dolores, mientras que los movimientos piqueteros aumentaban y avanzaban en su lucha.

Lo que parecía ser una protesta más resultó una verdadera cacería. El puente Pueyrredón, uno de los accesos a la capital, había sido ocupado por los manifestantes, principalmente del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD). Aquel día, el puente sería el escenario del desborde de la violencia y la represión policial. Perseguidos por los perdigones de plomo, los piqueteros se defendieron con resorteras, piedras y palos de las policías federal y provincial, así como de la Gendarmería Nacional y de la Prefectura Naval Argentina, siendo claramente una lucha desigual.

Una de esas balas iría expresamente dirigida a Maxi, un joven de 21 años que se encontraba cerca de la estación de trenes Avellaneda. Darío, de 22 años, al atestiguar el crimen fue a socorrerlo sin conocerlo. Habiendo llegado al interior de la estación, Darío alzó su brazo para pedir el alto a las balas. La respuesta sorda y ciega fue un disparo que poco después le quitaría la vida.

La cobardía de aquellos dos asesinatos venían de un mismo hombre: el ex comisario Alfredo Fanchiotti. Si bien éste fue condenado a prisión perpetua, muchos de quienes participaron de la represión y sobre todo, de quienes dieron las órdenes, partiendo desde el mismo Duhalde, no han sido juzgados. Por eso y por muchas otras razones, la llamada Masacre de Avellaneda parió una nueva etapa de la lucha social en la Argentina. El ejemplo de Darío y Maxi cimbró conciencias, agrupó rabias e indicó caminos de búsqueda por la justicia y la dignidad que aún persisten. La estación se convirtió en un centro cultural, un espacio de encuentro y un símbolo del radical compromiso de los jóvenes hacia su sociedad.

El 26 de noviembre de 2013 no fue un corte de ruta como los otros. Ese día se celebró la aprobación de la Ley 26900 que autoriza el cambio de nombre de la estación Avellaneda por Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. El 19 de diciembre sus nombres fueron colocados en medio de una conmemoración que reunió a diversas organizaciones populares para hacernos recordar que dos muertes valen la lucha, valen el esfuerzo, valen el recuerdo, valen la vida.

Hoy es otro 26, y en esta ocasión recordamos desde México a estos dos luchadores sociales, nos emocionamos con su recuerdo y reconocemos la persistencia de la lucha de quienes han heredado su ejemplo.

Para conocer más sobre la Masacre de Avellaneda y sobre Darío y Maxi ver: La crisis causó dos nuevas muertes (http://www.youtube.com/watch?v=Nfm-f2yJa0g), Piquete Puente Pueyrredón (http://www.youtube.com/watch?v=GZKwOd8NosQ) y Maxi, constructor de caminos (http://www.youtube.com/watch?v=UBDfRON2IY0).

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