La marcha de los policías

Por Heriberto Paredes

Cada manifestación es lo mismo. Comienza a ser una costumbre que las personas, aparentemente ciudadanos con derechos políticos, al manifestarse por alguna causa concreta, sean acompañadas por la policía, desde el inicio de las movilizaciones hasta el término. Seguramente si pudieran, los policías acompañarían a cada persona hasta su casa. Para allá vamos: justo debajo de mi edificio, desde hace ya un par de años, las patrullas se estacionan y hacen una especie de guardia inmóvil durante muchas horas; siempre de noche; siempre con las insoportables luces de sus sirenas. Es imposible acostumbrarse.

En las movilizaciones es lo mismo, la policía, además de cargar contra la población, también les acompaña. De hecho, creo que cada vez más la policía tiene ese obsesión de ser protagónica y poco a poco a ido robando reflectores. A base de golpear a los civiles con sus cascos, a fuerza de ocupar las calles de manera prepotente al mismo tiempo que impide el ejercicio del derecho a manifestación. El asesor de imagen de la policía capitalina -no sabría decir si Miguel Ángel Mancera o Jesús Rodríguez Almeida, aunque francamente no se puede dejar a un lado a Héctor Serrano- ha hecho un buen trabajo: No hay video, sea de prensa independiente o corporativa, en el que no salgan, a veces son los mismos policías, y en otras ocasiones cambian de personal, pero definitivamente se trata de policías multufacéticos. Un día son mandos, el otro fotógrafos, el que sigue tropa y así hasta que cumplen con todos los papeles necesarios para ganarse el reconocimiento de su institución.

Por ejemplo, la manifestación que tuvo lugar el día de ayer, 16 de octubre del corriente, fue en su totalidad cubierta -ellos dicen protegida- por la policía. Quienes asistimos a cubrir y documentar pudimos observar con total claridad la calma con la que los manifestantes expresaban su inconformidad ante la prisión política de sus familiares, detenidos arbitrariamente el pasado 2 de octubre. Calma no significa pasividad y falta de enojo, no es posible dejar de insistir en lo ilegítimo e ilegal de esta acción penal bajo la cual hay personas encarceladas en dos reclusorios capitalinos. De mantener la demanda de libertad se encargó cada asistente, cada familiar, cada jóven consciente que asistió a esta moviliación.

La policía, por su parte, no dejó ni un sólo momento de presionar a las personas para que se replegaran y no ocuparan más allá de un carril, no dejó de empujar a las señoras y a los jóvenes, la policía se dedicó a cerrar las calles, obstruir el paso, poner en marcha algo que ellos llaman “la línea”. Afortunadamente X12 (los manifestantes) no se detuvieron y no bajaron la voz para exigir la libertad de las 9 personas que áun se mantienen presas.

A este paso, nuestros mejores marchistas serán los policías: asisten a todas, lo hacen de principio a fin y siempre son 4 o 5 por cada uno/una de nosotras/os.

Hemos mostrado recientemente un video que hace la crónica de lo acontecido pero queremos también compartir el trabajo fotográfico que desarrollamos en cada cobertura que realizamos.

Fotografías de Aldo Santiago, Regina López, Heriberto Paredes y Cristian Leyva

There is one comment

  1. JOSE J GASCON

    La mayor parte de esta manipulación mediática y política está encaminada a postrarnos en un estado de shock, para que, temerosos y paralizados, no reaccionemos ante las injusticias sociales y las pérdidas de derechos que se nos imponen al ser tratadas como “inevitables” y motivadas por un “poder superior”(EL MERCADO-LA BOLSA DE VALORES)) muy alejado de nosotros.
    Las leyes, recortes, medidas y ajustes de los gobiernos o la junta directiva de una empresa nos son administrados gradualmente como un veneno que nos somete a una ansiedad constante, que cuentan,  además, con el falso legitimador de los medios de comunicación  (http://disenosocial.org/las-10-estrategias-de-manipulacion-mediatica/) y líderes de Opinión.

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