Desde Noruega: No nos quedamos callados ni dormidos

Texto: LAG Noruega / Fotografías: Björn Fröhlich. Traducción de una  publicación original de Radikal Portal.

 

Hoy, 13 de diciembre, activistas de diferentes organizaciones, en Noruega, se reunieron para protestar contra de la deportación de Adán Cortés. El mensaje principal fue sobre la situación en México pero también sobre la criminalización de la protesta en Noruega. Las y los manifestantes señalaron que el trato hacia Adán fue absurdo y exagerado. La policía en Noruega considera que hay un riesgo que Adán huya si se le deja fuera de la cárcel, mientras espera su deportación.

La protesta realizada durante la ceremonia de entrega del premio Nobel de la Paz en Oslo, Noruega, el pasado 10 de diciembre, buscó llamar la atención del mundo hacia la alarmante situación que se está viviendo en México. Después de la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas en Guerrero, han sido organizadas múltiples protestas masivas y acciones solidarias, tanto en México como en otros países. Después de más que setenta días con protestas, la llamada comunidad internacional mantiene silencio.

En el momento de entrega del premio a la joven Malala Yousafzai, ella y la audiencia fueron sorprendidas por un joven que entró hasta el templete. Mostró una bandera mexicana manchada de rojo, y le dijo a la premiada Malala «Please, don’t forget Mexico», «Por favor, no te olvides de México». Segundos después fue sacado del escenario por elementos de seguridad, para luego ser detenido.

Adán Cortés es un joven de 21 años, alumno de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En un mensaje en su propio perfil de facebook, expresó frustración, tristeza y necesidad a la acción para cambiar la situación en México. No tiene perfil de activista, ni hay registro de él participando anteriormente en organizaciones o partidos políticos.

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Una manifestación pacifica con repercusión exagerada

La situación de México –motivo de la protesta de Adan– ha sido denunciada por órganos internacionales como la ONU y organizaciones como Amnistía Internacional. El joven no cometió crimen alguno y entró legalmente a la ceremonia del Nobel.

La reacción por parte del gobierno, la policía y los políticos de Noruega fue dura. Recibió  una multa de 15 mil coronas, equivalente a aproximadamente 35 mil pesos mexicanos. Después de aceptar la multa fue trasladado a Trandum, el único centro de detención cerrado para los extranjeros solicitantes de asilo. Allí se permite encerrar a las personas, en su mayoría porque su solicitud de asilo ha sido rechazada, no tienen derecho a más apelaciones y van a ser deportados del país lo más rápido posible. En el caso del joven mexicano, esto no puede ser así, ya que agotar las apelaciones es un proceso de años. Permanece la pregunta de si sus derechos fueron respetados o si fueron violados en el momento de trasladarlo a dicho centro de detención.

—Buscó la oportunidad de darle voz al reclamo de millones de mexicanos que no han sido escuchados en su país. Sólo quiero recordarles el mensaje que dio: México te necesita. —Madre de Adán Cortés.

Varios medios de comunicación, entre ellos VG –Verdens Gang, uno de los periódicos/tabloides mas grandes de Noruega–, escribieron que el motivo de la manifestación del joven era desconocido. Como si no se conociera la situación actual que se vive en México, cubierto por este mismo periódico los últimos meses.

México ha sido visible en los medios desde el 26 de septiembre de este año, la noche en que la policía mexicana desapareció a los 43 estudiantes normalistas. Siete personas fueron asesinados en el mismo ataque y más de veinte personas fueron heridas. Los grandes medios no prestaron atención al caso hasta una semana después, cuando se encontraron las primeras fosas clandestinas.

En la ceremonia, Adán mostró una bandera mexicana manchada de rojo y le pidió a  Malala Yousfzai no olvidar a México. Él quería transmitir el mensaje sobre la situación que ha causado tantas protestas masivas en México, no solamente en los últimos meses sino en los últimos años. La reacción de Malala después de la interrupción fue decir a la primer ministra de Noruega, Erna Solberg, enfrente de periodistas: «Hay problemas en México y es muy importante que los jóvenes levanten la voz». Luego, con una sonrisa: «cómo me puede dar miedo esto, si no le tengo miedo a nada». Sus palabras son totalmente opuestas a la reacción de los políticos noruegos preocupados de la seguridad del evento.

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La responsabilidad de Noruega

Adán Cortés no debe ser deportado de aquel país que se dice el «reino de los derechos humanos». ¿Por qué? Porque desde el año 2000 más que 100 mil personas han sido asesinadas en México. Más de 30 mil han sido desaparecidas. Acaba de terminar una caravana de madres centroamericanas buscando a sus hijos que también han sido desaparecidos en su paso por México. Todo esto es una consecuencia de la mal llamada «guerra contra el narco». Una guerra que involucra tanto los carteles como políticos, la policía y el ejército.

Fue la policía y posteriormente la organización criminal Guerreros Unidos quienes asesinaron y desaparecieron a estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Este ataque represivo sólo confirma lo que el pueblo mexicano ya sabe desde hace mucho tiempo atrás: las instituciones están podridas y el gobierno opera en alianza con el crimen organizado, con el apoyo de la policía y el ejército. Las instituciones «democráticas», tanto del poder legislativo, del ejecutivo y  del judicial no funcionan democráticamente y la corrupción ha infiltrado todo el sistema.

Noruega debe asumir las consecuencias de esto. No debe, por un lado, mantener relaciones diplomáticas y económicas con México, definiendose como nación de paz y aún así condenar y deportar a un mexicano que no hace otra cosa que gritar lo mismo que millones de personas en México.

Los estudiantes que desaparecieron el 26 de septiembre no han retornado con sus familias. Solamente los restos de uno de ellos –Alexander Mora Venancio– han sido identificados, sin embargo, la familia no tiene certeza sobre donde fueron encontrados. El gobierno mexicano no quiere asumir la responsabilidad y es criticado por los familiares de los 43 desaparecidos y los peritos forenses argentinos, por no hacer una investigación transparente.

Al mismo tiempo, la reacción del gobierno mexicano en contra de las manifestaciones ha sido represiva y violenta. Detenciones arbitrarias e ilegales, ataques violentos hacia manifestantes, criminalización de la protesta –en discurso y en legislación.

El acto de Adán Cortés es uno más entre otras acciones históricas y actuales que intentan romper las barreras mediáticas que imponen regímenes autoritarios  y la negligencia de la comunidad internacional. Un reciente ejemplo es el joven guaraní que cargó una manta exigiendo la demarcación de las tierras de los pueblos indígenas en Brasil durante la apertura del Mundial de Fútbol en junio de 2014: fue censurado en la transmisión de la FIFA. O el activista sueco que se manifestó en contra de la dictadura en Chile en 1976 cuando el liberalista Milton Friedman recibió el permio Nobel de la Economía. Friedman tenia una postura a favor del dictador Augusto Pinochet. O cuando dos ganadores de medallas de atletismo, durante la Olimpiadas de México 1968, levantaron sus puños con guantes negros en solidaridad con las Panteras Negras. Díez días, en la misma ciudad, un número aún indeterminado de estudiantes fueron masacrados por el ejército mexicano. A pesar de la masacre, los juegos olímpicos se llevaron a cabo.

Es legítimo usar todos los canales pacíficos de protesta cuando un pueblo pasa por lo que está pasando México ahora. Ignorar su voz es aceptar la situación en México. Malala dijo que ella representa la voz de millones de mujeres. La acción de Adán es un eco y un espejo del grito de millones de mexicanos ahora. En una manta en una de las manifestaciones en México se podía leer: «Ayúdenos o nos van a matar a todos».

No nos quedamos callados ni dormidos.

*La gran mayoría de las noticias en Noruega sobre el caso de Adán se han enfocado en la seguridad del evento, y como resultado, habían más policías armadas en la calle el día siguiente cuando hubo el concierto por el Premio Nobel de la Paz. Hasta ahora, la policía en Noruega solo ha podido cargar armas con un permiso especial, pero con el nuevo gobierno (alianza de derecha) se aprobó una ley especial en noviembre que le da permiso a la policía cargar armas durante 4 semanas, para ver si esto podría funcionar en Noruega.

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