Desde México hasta el Reino Unido: Atizando la indignación

Texto: Alister Guerrero y Katia Valenzuela Fuentes / Fotografías: Arielle Stern

 

La persistencia de acciones de solidaridad con México en el extranjero se ha ido incrementando gradualmente y Reino Unido no ha sido la excepción. Quienes desde este territorio han confluido en diversas acciones de difusión y denuncia, parecen alinearse con el proceso actual mexicano, en donde la organización colectiva del dolor y la indignación parece ser el paso siguiente en la lucha contra la «corrupción, la impunidad, el autoritarismo y la descomposición de la clase política» mexicana, como lo dice César Enrique Pineda en su artículo de noviembre 2014.

El pasado miércoles 19 de noviembre, miles de estudiantes británicas y británicos salieron a las calles de Londres para demandar educación gratuita y un alto a las políticas de austeridad impulsadas por el Gobierno, dando vida a la protesta estudiantil más masiva realizada en Reino Unido desde 2010. A la marcha se sumó un contingente de aproximadamente 50 personas, quienes con gritos, pancartas, volantes y banderas mexicanas se dieron a la tarea de difundir la actual crisis en México, demandando justicia  y la aparición con vida de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa que aún permanecen desaparecidos.

Al finalizar la marcha, los estudiantes ingleses abrieron el micrófono y le permitieron a una portavoz del movimiento de mexicanos en Londres hablar de la terrible situación que atraviesa el país. Asimismo, el parlamentario Jeremy Corbyn, quien presentó una moción en el parlamento británico para denunciar la crisis de derechos humanos que vive México, también expresó su solidaridad con los estudiantes desaparecidos y llamó al mundo a voltear a ver y ser testigo de lo que está pasando en México, enfatizando la importancia de la solidaridad internacional.

El caso Ayotzinapa ha pasado a ser el símbolo de las múltiples y sistemáticas violaciones a los derechos humanos que se han perpetrado en México bajo el impune amparo de las instituciones de gobierno. Ha desatado también la indignación y rabia de muchas y muchos mexicanos quienes, incluso desde otras latitudes del planeta, han decidido alzar la voz y a través de un «ya basta» que sale del fondo del corazón; denuncian ante la opinión pública nacional e internacional el papel y responsabilidad del Estado mexicano en la reproducción de la violencia e injusticia en el país.

El caso de Inglaterra es un ejemplo de esto, ya que las acciones de solidaridad con Ayotzinapa partieron con timidez convocando a un número menor de manifestantes. No obstante, semana tras semana más personas conmovidas por la crisis mexicana se han ido sumando a las acciones de protesta y se han integrado a espacios de coordinación de la solidaridad con México en ciudades como Londres, Manchester, Edimburgo y Sheffield, entre otras. Hoy, después de dos meses de lucha, las acciones se multiplican, entre cartas a parlamentarios y a la embajada, volanteo en las calles, conversatorios y convocatorias a diferentes marchas y concentraciones de apoyo de la comunidad mexicana y extranjera en Reino Unido a la lucha por la justicia y la dignidad en México.

En entrevista para SubVersiones, una integrante del Colectivo London-Mexico Solidarity destaca el hecho de que mexicanas y mexicanos en el extranjero sin experiencia política previa se estén interesando en la coyuntura nacional, lo que hace aún más necesario pensar en formas coordinadas de participación y solidaridad desde fuera de México:

…en México cada vez se está reaccionando de manera más organizada (…) y acá también se está tratando de trabajar coordinadamente con las organizaciones que ya existen y estar abiertos a que más gente se integre a cualquier actividad de solidaridad con México (…) ahora hay mucha gente que nunca había participado de nada político que se está acercando, que quiere hacer algo, y de ahí la importancia que existan organizaciones en el extranjero para trabajar en colaboración.

Así como lo dijo Mónica Maristain, «México está en boca del mundo». Y es un México «…tristemente célebre por las peores razones. Se le llora adentro, se le llora afuera y la gota que derramó el vaso, para muchos, es la desaparición de los 43 normalistas». Pero lamentablemente, los 43 sólo son la punta de un iceberg continental de muertes y desapariciones que permanece escondido en nuestro funerario país.  Ayer en Londres, hoy en México y el mundo, volvemos a ver los rostros de los normalistas y recordamos que a través de sus miradas y su lucha humanizaron el horror, atizaron nuestra indignación, y sin planearlo, regaron de coraje las semillas de una sociedad que al unísono exige justicia.

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