Feminem: me falta tu aliento que se vuelve desierto

Por Boorbolet | Fotos de Andalucía Knoll

Los días han pasado, pero Feminem, la frontera, y sus vivencias se han quedado en nuestros corazones, esa semana ha sido una lección de vida y un empuje para lo que viene. Ahí hubo de todo, enojos, sonrisas, lagrimas, gritos, abrazos, encuentros, desencuentros, rencuentros, pero sobre todo alianzas: amorosas, de trabajo y solidaridad.

En México, si tomamos como referente diversos países de América Latina, los festivales, eventos, o agrupaciones femeniles, dentro la cultura Hip Hop son escasos. Esto no se debe a que las mujeres no estén activas dentro del movimiento, sino porque la escena hegemónica aún no logra identificar y considerar este tipo de iniciativas como urgentes y necesarias. Por ello, mujeres dispersas por los cuatro puntos cardinales del país, hemos comenzado a visibilizarnos y a poner acciones sobre la mesa.

Feminem  que significa femenino en latín, es un espacio que ha funcionado de manera dinámica y eficaz, como un espacio itinerante de compartimiento y aproximación entre mujeres. Nos comparten sus organizadoras:

… es un festival autónomo y único en su tipo en México, que surge a partir de la necesidad de la búsqueda de un lugar, reconocimiento y encuentro para el talento femenino dentro de las diversas ramas del arte urbano. Siendo este un medio de comunicación sin límites y sin fronteras, que a través de la calle puede transmitir un mensaje moviendo sensaciones y sentimientos en cada persona que lo recibe.

Para febrero del 2013, Señora Demente y Puka, se dieron a la tarea de organizar la primera edición del Feminem en la ciudad de Xalapa, y la segunda, ocho meses más tarde, en Querétaro; la participación superó las expectativas, pues más de 30 participantes tanto del sur, centro y norte del país dieron respuesta positiva a cada convocatoria, para compartir sus habilidades artísticas en aerosol, como su talento en rimas, principalmente.

Iniciado el 2014, Obeja Negra, de la agrupación Batallones Femeninos, lanza la buena noticia de que Feminem viajaría hasta la frontera y que su zona, Ciudad Juárez, sería la sede. Ella, como todas, sabía que la labor no sería fácil, pues como todo, implicaba un trabajo duro y anticipado para cumplir el objetivo de reunir a muchas mujeres.

Nada fácil

Realizar un encuentro de mujeres jóvenes en Juárez es todo un reto, ya que los medios se han encargado de tachar a esta zona fronteriza como «la ciudad más peligrosa de México» vs El Paso como «la más segura de Estados Unidos». Esto era sinónimo de viaje largo, gasto económico fuerte, pero sobre todo, peligro. Aún así, varias aceptamos el reto, y en el camino muchas más se sumaron al viaje.

Pasaban los días y la faena tomaba forma, desde Juaritos se lanzaba la información y desde distintas geografías se multiplicaba en redes sociales y, lo mejor, se compartía de boca en boca. Al final se cerraron las inscripciones con 75 participaciones, colectivas e individuales, de: graffiteras, b-girls, femcees, artistas urbanas, feministas, activistas, poetas, escritoras, documentalistas, fotógrafas, por sólo mencionar algunas; con esto se logró un programa con más de 25 actividades a realizar del 19 al 26 de julio; además, el encuentro pasó de ser nacional a internacional, pues se sumaron nueve países del continente americano.

Llegó el día, las recomendaciones: ropa ligera, revisar el programa, y prevenir un golpe de calor. Unas llegaron de raite, algunas en camión, otras pocas en avión, algunas venían de ahí cerquita, otras de más lejos, algunas sólo asistieron los primeros días, otras tantas sólo los últimos, por ende, las actividades se modificaron, se redefinieron, se mantuvieron, se quitaron, y se agregaron, pero aún así vivimos: pintas colectivas, performance, proyecciones, recorridos por la ciudad, talleres de break dance y grabado; conversatorios, grabaciones musicales y fiestas al mero Juaritos Style, donde mujeres diversas, de distintos colores y sabores, confluíamos de arriba abajo, brindando sonrisas, y compartiendo trayectos de vida. Me sentí feliz.

Vivas

Pasaron los días, observamos el paisaje urbano, vivimos la calle y, con ello, dimensionamos la ciudad, su dinámica y su complejidad social-fronteriza. En carne propia fuimos testigos del hostigamiento policiaco, de la vida en Ciudad Juárez en su fase de pueblo fantasma, tierra de violencia e inseguridad, pero también vivimos de su gente, la esperanza, su lucha y su cálido alojamiento.

Entre 2006 y 2012, en México, la tasa de desapariciones y feminicidios ha aumentado un 40%. Por ello, ofrendamos una acción pública llamada Nombrarnos, en la que reivindicamos el respeto a la vida de nosotras las mujeres, y nos sumamos a la lucha contra más de dos décadas de impunidad.

Sabemos que nuestras cuerpas han sido vulnerabilizadas con violencia en este país y en el mundo que en Ciudad Juárez se exacerba y se vive a cada instante; las desapariciones y los feminicidios han traído consigo una ruptura al tejido social de manera intergeneracional. Así que, el pasado viernes 25 de julio, ocupamos firmemente la plaza de armas como espacio simbólico, porque ¡oh sorpresa! el mayor número de desapariciones ocurren en la zona centro y no como lo hubiéramos pensado, en la periferia.

En silencio recorrimos la plaza, guardamos luto, para después nombramos, y con pétalos, una batucada, consignas, carteles de la serie #VivasNosQueremos, de Mujeres Grabando Resistencias, y esténciles, nos unimos junto a las y los juarenses para exigir justicia: ¡Vivas se las llevaron, vivas las queremos!

La arena se filtra de entre mis dedos temblorosos, simulando el desierto, simulando la muerte. Mi cuerpo se mueve a corazón de tambor, camino lento, mirada fija, mi alma se agranda, se comprime, se expande, se encuentra, se hace una. Un velo en la cara me desdibuja, me quedo sin rostro, me vuelvo otra, me convierto en otras; soy desaparecida, soy asesinada, soy enterrada, soy amordazada, soy la nunca encontrada… Sigo el camino, camino largo, camino obscuro, camino de miradas y murmullos. Mi cuerpo fluye con el día fuera de tiempo, no se de tiene, no se rinde, no se muere, se destapa, se moviliza, se libera, se baña en rosas, se convierte en agua, en vida. Una voz retumba, pronuncia, grita tú nombre, grita el mío, el de ella, el de nosotras. Éramos todas, unas en cuerpo, otras en alma ¡lo vi hermanas, lo sentí hermanas! nos fuimos, nos vimos los ojos, nos llenamos de fuerza, volvimos en tierra, volvimos con fuego. (Spoken word de Boorbolet)

Juntas desmitificamos la idea burda de que las mujeres no podemos ser aliadas y cómplices… Aquí, ya no nos tragamos ese cuentito machista-patriarcal.

¡Ni una más! 

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