El niño marchando también esta luchando

Por Amaranta Marentes

24  de Octubre de 2013, día de lucha para padres y madres de familia.  El domingo pasado, algunos padres de familia organizados realizaron una asamblea en la cual,  se acordó tomar escuelas a nivel distrito federal, sobre todo en delegaciones como Iztacalco, Xochimilico, Magdalena Contreras e Iztapalapa,  así como manifestarse a las 3 de la tarde del mismo día.

Por la mañana fueron tomadas cerca de 30 escuelas en todo el Distrito Federal, entre primarias y secundarias, todo llevó un curso pacífico, los padres y sobre todo madres (ya que el porcentaje era mucho mayor) exigían educación gratuita. Nada de régimen de autogestión que esconda la imposición de cuotas.

Tres de la tarde, glorieta del Caballito, poco a poco la gente se reunía,  la manifestación comenzaba, contingentes de Tláhuac, Xochimilco, Iztacalco, Iztapalapa. Se sumaron padres y madres de las delegaciones Cuauhtémoc y Magdalena Contreras, asistían con sus niños que con pancartas y consignas acompañaban la marcha. También se encontraban maestros de la secciones IX, X y XI de la CNTE (Distrito Federal), todo comenzó alrededor de las cuatro de la tarde.

La marcha se dirigía al Senado de la República, ya que se había preparado un texto de rechazo por la reforma educativa. La manifestación duró aproximadamente media hora, todo se desenvolvía de forma pacífica, algunas organizaciones asistieron de forma solidaría, como Frente Popular Francisco Villa Independiente que prestó una camioneta con sonido para que los padres pudieran informar mientras avanzábamos.

Nos dirigíamos por el carril central pero al llegar al Senado un cerco de granaderos obligó a tomar el carril de baja velocidad. Ahí tras las consigna, “estas son mis armas”, los manifestantes levantaban las manos para dejar ver que no portaban nada con ellos. Los granaderos nos bloquearon por el lado izquierdo y, teniendo de lado derecho el Senado, teníamos libre el paso por delante y atrás; los manifestantes, tras varias consignas se trasladaron al carril central nuevamente y en ese momento se nos encapsuló.

Maestros y padres formaron una comisión que se disponía a entregar el mencionado documento al Senado. Hasta este momento, el acuerdo consistía en permitir a los presentes esperar la salida de la comisión, que los policías se fueran y los manifestantes, de la misma forma pacífica, se replegarían a la banqueta. La comisión se dispuso a acercarse a la instalaciones del Senado, sin embaro, cuando ya no se encontraba a la vista de todos, los policías comenzaron a replegar a los manifestantes. Empujaban y golpeaban. Los padres lanzaban consignas contra la violencia y algunos en la parte de atrás continuaban con la consigna “estas son mis armas”, mostrando sus manos al aire.

Los granaderos empujaban, los padres de familia subieron a la mayoría de los niños a la camioneta del Frente Popular Francisco Villa Independiente y esta arrancó sacando a los infantes, pero algunos niños se quedaron dentro del encapsulamiento y no pudieron salir ni ser atendidos durante aproximadamente una hora y media.

Los granaderos eran de distintos agrupamientos. Tras los primeros empujones mandos medios pasaban entre granaderos y manifestantes y les decían ordenaban  los uniformados que se detuvieran; los que pertenecían al mismo grupo obedecían, los que no correspondían al mismo seguían empujando o golpeando deliberadamente.

La manifestación era principalmente de padres de familia y, dentro de este sector la gran mayoría eran madres. A una de ellas un granadero le pegó con el escudo en la pierna, la mujer logró salir del cerco y sentarse en una banca pero no podía levantarse.

Entre los empujones una pequeña niña de alrededor de cinco años fue golpeada en el ojo. Ella, en el mitin previo a la violencia, decía en el micrófono: “El niño marchando también esta luchando”.

Los granaderos orillaron hasta la banqueta a los manifestantes y mientras que  elementos de Seguridad Pública continuaban llegando. Los padres y maestros que quedaron fuera del cerco se dirigieron a los autos que transitaban para informar de lo que estaba sucediendo; algunos automóviles se orillaban o frenaban del todo, mientras que los policías enojados por esta acción también hostigaron a estos manifestantes que pedían ayuda, y los obligaron a orillarse a la acera.

Por otro lado, cabe destacar que, si bien hemos sido testigos de cómo los granaderos y elementos policiacos vestidos de civil, de forma sistemática han estado tomando fotografías y/o video de los manifestantes, en esta ocasión pude ver como ahora ya no usan teléfonos celulares o cámaras de mano como lo hacían hasta hace unos días; ahora los radios con los que se comunican entre ellos ya tienen una cámara incluida que cumple estas funciones.

De esta manera, una manifestación completamente pacífica, conformada principalmente por madres de familia, fue amedrentada, golpeada y hostigada por la policía capitalina en lo que se ha vuelto una escalada generalizada en contra del ejercicio al derecho de manifestación. Ni qué decir de la posibilidad de establecer una diálogo con los presuntos representantes del pueblo.

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