De la costa para el mundo entero

Por Aldo Santiago, Elis Monroy, Regina López y Romeo LopCam

Aprovechando que andaríamos visitando algunas radios comunitarias cerca de la Costa Chica oaxaqueña, los compañeros del Colectivo LuzKemada nos encargaron presentar su más reciente documental De la costa para el mundo entero, en los lugares a los que tuviéramos acceso. Así lo hicimos. Entre éstos estuvieron los poblados de Corralero y Chacahua. El presente texto habla de lo que ahí aconteció.

La idea de hacer De la costa para el mundo entero surgió luego de que sus realizadores pudieron presenciar los festejos de aniversario de Radio Ñomndaa en Xochistlahuaca, Guerrero, en donde la riqueza de los bailes y la música tropical costeña se hizo patente. Así, decidieron acercarse al trabajo de agrupaciones como Mar Azul y Corralero Navy, conjuntos que adquirieron fama en los años 70 como parte del movimiento de la cumbia costeña, muy influenciada por acordeonistas colombianos como Aniceto Molina y Andrés Landero, o grupos como Los Corraleros de Majagual.

Dicho movimiento tuvo su contraparte en el de la cumbia balada, cuyo principal exponente sería Rigo Tovar. Aunque en las playas de Guerrero, Oaxaca e incluso Michoacán, los líderes indiscutibles de las pistas eran músicos como Cirino Arellano, Gualberto «El Indio» Ibarra, o los hoy ya fallecidos José Tornez y Jesús Hernández; quienes aportan su testimonio para este trabajo, recordando añejas glorias, pero también defendiendo su vigencia frente a la irrupción de los sonideros.

Los sonideros no obstante, también aparecen a cuadro para reconocer el trabajo de los primeros y argumentar que lo que ellos hacen es revivir la música de la región, aunque modificándola mediante sampleos para darle «un aire renovado y más actual». La disputa entre ambos movimientos queda servida. Más allá de ésta, un acierto por parte de los realizadores es que nos dan un panorama de la música tropical costeña mostrando tanto sus líneas de ruptura como de continuidad.

Visite playa Corralero

La comunidad de Corralero está integrada en su mayoría por población afrodescendiente, o como ellos mismos se llaman sin atender al lenguaje académico, por negros. Ahí buscamos un viernes a doña Josefina Méndez —viuda de don José Tornez— y a don Cirino Arellano, para llevarles los saludos de nuestros amigos y decirles que el domingo siguiente proyectaríamos el trabajo en el que tanto don José como don Cirino habían participado. Recibieron la noticia con alegría y nos prometieron asistir.

Aunque nos acababa de conocer, doña Josefina nos invitó a comer unos huachinangos fritos y unas pescadillas antes de la proyección, cosa que aceptamos gustosos. Así, el día convenido llegamos con bastante anticipación, comimos con ella y luego partimos hacia la cancha de básquetbol del poblado, en donde instalamos una lona a modo de pantalla, 60 sillas que nos prestó la agencia municipal y el equipo necesario para iniciar la función, aproximadamente a las 7:30 de la noche. Por cierto, agradecemos la asesoría para realizar las gestiones correspondientes al amigo Cristóbal de Radio Ñuu Kann, que transmite desde la comunidad de Santa María Jicaltepec.

Los niños fueron los primeros en acercarse, pues previo al documental proyectamos algunas animaciones para probar que todo funcionara debidamente y dar tiempo a que más personas tomaran un lugar. Llegó don Cirino, después doña Josefina, se ocuparon una buena parte de los asientos y empezamos. En un inicio pensamos que no habíamos hecho una buena convocatoria porque varias sillas seguían vacías, pero en cuanto se apagaron las luces el público empezó a crecer. Al final había más personas de pie que sentadas.

Mientras se desarrollaba la función, observamos y escuchamos las reacciones y percibimos el gusto que le daba a la gente el reconocerse a si misma y a su comunidad en una pantalla. Ver sus calles y sus casas, escuchar su música y observar el retrato de su propia cultura. Aunque no podemos dejar de decir que algo que nos preguntaron varias veces, con cierta desconfianza, antes del evento fue: ¿y ustedes que ganan con esto? Probablemente porque son tremendamente conscientes de que durante cientos de años las poblaciones negras han sido sometidas a un saqueo cultural.

Al respecto los compañeros del Colectivo LuzKemada nos habían hecho llegar un texto para ser leído antes y después de la proyección, que entre otras cosas decía:

Nos parece maravilloso que en la Costa Chica haya una gran diversidad de música como la hay, que la gente sea sencilla y compartida y que nos haya permitido acercarnos a su vida sin conocernos y confiando que este documental no sería un negocio, sino una aportación a mantener la memoria de su alegría y de nuestra alegría. Este documental se realizó de manera autogestiva, es decir no recibimos apoyo de ninguna institución, lo realizamos con nuestro trabajo y con el apoyo de compañeros amigos que aportaron su granito de arena.

Y más adelante respondían de manera directa:

Pero ustedes se preguntarán, entonces qué ganamos con hacer esto. Y lo único que nos queda decir es que nosotros soñamos con un mundo más justo y bonito para todas y todos. Un mundo en el que podamos nombrarnos indios o negros o costeños sin temor al desprecio, a la discriminación o a la violencia. Un mundo en donde podamos ser felices desde lo que somos, sin tener que renunciar a nuestras raíces, a nuestra cultura, a nuestros territorios o a nuestra vida en comunidad.

Dichas palabras fueron recibidas con aplausos. Nosotros por nuestra parte confirmamos la importancia que tiene devolver los trabajos a las comunidades y a la gente que participa en ellos, máxime cuando éstos son sus protagonistas principales. Ryszard Kapuściński decía algo que puede hacerse extensivo a cualquier trabajo de índole documental: «Todo buen reportaje es un trabajo colectivo, y sin un espíritu de colectividad, de cooperación, de buena voluntad, de comprensión recíproca, escribir es imposible». Nos parece que es un deber ético honrar a dicha colectividad.

Qué bonita es Chacahua

En la comunidad de Chacahua por su parte, la historia fue parecida, aunque el recelo fue menor. Fue muy fácil conseguir el permiso para usar la cancha de la agencia y sus habitantes acudieron puntuales a la cita, llevando incluso sus propias sillas, ya que las que nos prestaron no rebasaban la veintena. También se nos facilitó una sábana blanca para usar como pantalla y un sonido bastante decente. Como muchos saben, el poblado de Chacahua está dividido en dos partes por una laguna, lo único que lamentamos es no haber tenido tiempo para proyectar el trabajo en ambas.

Como sea Carlos Contreras, el amigo que nos recibió en su palapa, nos acompañó a hacer todas las gestiones y cruzó hacia el otro lado para enterar a los familiares del finado don Jesús Hernández sobre el evento. A éste acudió Ricardo Hernández, sobrino del mencionado, con toda su buena vibra y actitud rastafari. La expectación era alta, quizá porque al igual que en Corralero, pudimos insertar avisos en las radio-bocinas locales. De ahí que haya acudido un público de lo más diverso, compuesto por niños, niñas, jóvenes, adultos de todas las edades y hasta turistas.

Durante la proyección varias personas movieron sus pies al compás de las canciones, algunos niños —con menos pena— se pararon a bailar, un señor de plano sacó su tablet para grabar desde ésta la película completa y en general cundió un ambiente de festividad. A la par, maestras de la localidad aprovecharon para vender agua de jamaica y chicharrones preparados con el objetivo de juntar fondos para arreglar la escuela. El éxito fue tal que tuvimos que repetir la función.

El texto que nos enviaron nuestros amigos del Colectivo LuzKemada concluía:

Así pues, este documental es nuestra aportación a construir ese mundo que queremos desde nuestra propia cultura, desde nuestra propia música y no de las impuestas por las televisoras comerciales y los medios masivos de comunicación. Porque en el gusto de celebrar y de bailar reconocemos la libertad y nos cargamos de energía para seguir construyendo y algún día sentirnos así de plenos en todos los aspectos de la vida.

Desde nuestra perspectiva su trabajo cumple con creces dicho objetivo. En apenas media hora De la costa para el mundo entero celebra la diversidad y la cultura que somos, reconociendo el tremendo aporte de esa «tercera raíz» que muchos olvidan a la hora de hablar de México. No nos queda más que agradecer a sus realizadores, los integrantes del Colectivo LuzKemada, el habernos asignado una misión tan bonita.

De la costa para el mundo entero por LuzKemada en Vimeo.

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