Un lugar llamado Manguito. Caravana por la salud comunitaria

Por Débora Cerutti

En diciembre de 2015 estuvimos en El Manguito acompañando una caravana de médicos que plantean otra forma de intervención en la comunidad: la medicina comunitaria. Entrevistamos a Mariana del Hoyo, médica general egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien nos cuenta acerca de la propuesta que están llevando adelante en la costa de Chiapas.

Imaginábamos un pueblo con enormes plantaciones de mango, con calor soportable solo a la sombra de la ceiba, con zancudos y manglares por doquier así como camarones, jaibas y ostiones. La imaginación quedó corta. No sólo hay mango en Manguito, también sandías, papayas, limones, naranjos y palmeras con cocos. Hay zorritos, venados, tlacuahches, iguanas, serpientes. Hay garzas, loros y cotorros. Y por supuesto, muchas variedades de peces y mamíferos marinos. Pero eso no es todo. También hay un pueblo que se siente comunidad, que lucha por conservar su identidad, y que sueña despierto.

La ranchería El Manguito se encuentra en el estado de Chiapas, región sureste de  México. A 32 kilómetros del pueblo, hora y media de recorrido en transporte colectivo por la carretera, se encuentra Tonalá, la cabecera municipal. En Manguito, están asentadas casi 900 personas alrededor de un gran estero y en ranchos en la costa marítima. El Manguito es una comunidad de pescadores que en tiempos anteriores han estado organizados como cooperativa alrededor de la pesca; son los esteros los que brindan el alimento y el sustento económico de la mayoría de las familias que habitan allí. Cuando baja la temporada de pesca, el ganado y la agricultura familiar, junto con  la comercialización del queso y la leche a pequeña escala se convierten en la principal práctica laboral. Es una comunidad que vive en estrecha relación con la naturaleza, y que se encuentra rodeada por el agua de los esteros en el norte, sur y este,  sistema que comunica todas las comunidades asentadas en la costa del llamado Mar Muerto, que fue formado por un brazo de mar dentro de tierra firme que se unen con el océano pacífico.

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Allá por el año 1937, unas diez familias de las rancherías cercanas, cuya actividad principal era la pesca, fundaron El Manguito. Bajo la sombra del mango que está en la entrada de la ranchería, los primeros habitantes preparaban sus alimentos y tomaban su descanso; el árbol frutal daría su nombre al pueblo. Las primeras casas de madera y palma no soportaron el huracán de 1998 que azotó a la zona y provocó grandes inundaciones. Durante la reconstrucción intervino el gobierno sin respetar los materiales elegidos por los pobladores para hacer sus viviendas, y con financiamiento estatal, el manglar y la palma fueron reemplazadas por cemento. Así se impuso una concepción de desarrollo de manera vertical, sin preguntar ni escuchar los deseos de los pobladores y su forma histórica de vivir dignamente, como ocurre también en el ámbito de la alimentación y la salud.

La salud en Manguito y la medicina comunitaria

Mariana del Hoyo, médica general egresada de la UNAM, llegó a El Manguito para hacer su servicio social, ocupando el cargo de médico pasante en la unidad médica rural. Después de cumplir el año, entregó la plaza a una compañera y entre las dos surgió la inquietud de profundizar el trabajo comunitario en el pueblo. Se trataba, por un lado, de generar formas y prácticas otras en materia de salud y, por otro lado, de abrir un espacio de formación con estudiantes de la carrera de medicina pensadas desde la medicina comunitaria. El desafío era grande −asegura Mariana− sobre todo por que la formación universitaria no ofrece elementos para aprender a trabajar en comunidades rurales. Aunado a esto:

Existe una cuestión estatal patriarcal en donde se ubica a la mujer con poca libertad sobre la decisión de su cuerpo. Lo que las chicas muchas veces platicaban con nosotras, es que si bien existe la planificación familiar, si bien la ruralidad tiene mucho que ver con tener hijos jóvenes, en realidad no se toma en cuenta la decisión sobre los cuerpos.

En este contexto, las jóvenes médicas plantearon diversas actividades en la comunidad: las Caravanas de Salud, el trabajo con jóvenes por medio de actividades lúdicas y el armado de una biblioteca popular en el pueblo: «Existe interés en encontrar maneras y puntos de encuentro entre ellos y ellas, y la biblioteca se empieza a presentar como un espacio al que ellos llegan y plantean sus ideas, sus amigos, fuera del mundo adulto de Manguito».

La primera Caravana de médicas y médicos se realizó en marzo del 2015, y la misma fue recibida con mucha alegría y predisposición por las y los pobladores de Manguito. De allí se decidió darle continuidad en diciembre del mismo año: la segunda Caravana duró 15 días previo a las vacaciones de invierno, lo que facilitó la promoción de salud en las escuelas, con talleres de prevención de piojos, salud dental, higiene entre otros. También se realizó un diagnóstico comunitario, y se trabajó la consulta general en el Centro de Salud de la Ranchería. A la par, se hicieron talleres de activación física para pacientes crónicos y una carrera de remos en el Mar Muerto. Tuvieron su peso específico las actividades lúdicas para/con los niños y las niñas y talleres con jóvenes. Así se produjo de manera colectiva un árbol de problemas para saber las percepciones de los problemas de salud en el pueblo siendo luego representados en un sociodrama. Un segundo momento consistió en salir a registrar con cámaras los problemas de salud dentro de la comunidad: quienes participaron identificaron la basura como un foco de infección. Según Mariana:

La elección de vivir como a ellos les parece mucho más digno y acceder a una vida más saludable nada tiene que ver con que su casa se pavimentada o no sino que tiene que ver con la capacidad de acceso a los servicios sanitarios y por ejemplo en el caso del dengue, parte de las políticas públicas es como quitar el piso de tierra y poner el piso de cemento o poner un insecticida en los tanques de agua, cuando en realidad tiene que ver con la infraestructura municipal de basura. El camión de basura no pasa por la comunidad. Entonces estamos hablando de un estado que necesita garantizar los procesos de salud más que hacer modificaciones directas en la vida de las comunidades.

Los talleres de género y planificación familiar fueron importantes y recibieron el apoyo de Centro Integral de Atención a la Pareja (CIPA), clínica que trabaja de manera integral la atención a mujeres y parejas en salud sexual y reproductiva. También se realizaron actividades en torno a la nutrición, en un contexto donde los refrescos y la comida chatarra se han introducido fuertemente en al comunidad.

Por último, se desarrolló un taller de fotoreportaje con tres grupos de niños y niñas en edad escolar primaria: salieron a recorrer las calles del pueblo para preguntarle a la gente cuáles eran sus sueños para Manguito, qué era lo que más les gustaba y qué cambiarían. De ahí surgió la serie radiofónica que presentamos a continuación.

El cierre de la segunda Caravana estuvo marcado por una gran asamblea donde participaron gran cantidad de pobladores que pudieron escucharse, verse en imágenes que se proyectaron y en videos, en un evento lleno de fuego y colores: algunas niñas y niños habían participado en un taller de armado de globos de cantoya, que fueron elevados por los aires de Manguito, llevando a distintos rincones esos sueños que se sintieron y se pensaron.

Las caravanas no sólo dan atención a la salud, ayudan a profundizar el entendimiento y la práctica de la salud de manera integral y desde una perspectiva comunitaria. En este sentido, la medicina comunitaria se entiende como un proceso para alcanzar una vida digna y no sólo como un método de erradicación de enfermedades. El desafío está puesto en que la salud sea una preocupación colectiva, y que la misma comunidad sea la que pueda decir y entender sus problemáticas para poder transformarlas. A decir de Mariana, «sólo teniendo mucha claridad de que la manera en cómo se vive es la manera en cómo se enferma, es como podríamos hacer incidencias reales en las comunidades. El trabajo del médico en general es el de facilitar procesos de salud y el de defender situaciones que propicien la salud».

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Hay un comentario

  1. Ricardo González Camacho

    Mi nombre es Ricardo González. Recién egresado de la facultad y próximo a realizar el Servicio Social. Me interesa la propuesta que se está planteando. ¿Hay forma de contactar a alguna de las dos médicas?

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