El videoclip como protesta

Imagen de portada: cortesía de Gran OM

Prejuzgando, por la tradición que MTV generó en cuestión de videoclips, tal vez al escuchar este término no hagamos sino mantener un gesto de indiferencia. Lo más probable es que pensemos de inmediato en enormes producciones atiborradas de efectos especiales, maquillaje, luces, extras, o bien, computadoras que generan todo desde un estudio en alguna ciudad; precisamente porque esos son elementos fundamentales de esta corriente audiovisual, construidos y transmitidos masivamente durante más de 20 años a través de canales como el citado o similares. La televisión se convirtió en el principal medio para enajenar a millones de jóvenes, los canales de paga o bien los remedos que la televisión abierta ofrecía eran las aulas en las cuales se transmitía una serie de valores que reafirmaron –y siguen haciéndolo hoy día– la existencia de una cultura nihilista.

Las imitaciones en la vestimenta juvenil, las modas, las fiestas llenas de esta «música» hecha con fórmulas fáciles y repetitivas hasta el hartazgo, ídolos como New Kids on the Block, Backstreet Boys, Nirvana, Marilyn Manson, Madonna y cientos de nombres más que no vale la pena citar. La matriz de la que emanaron estos personajes es la misma que bombardea Medio Oriente y vende sin parar armas para fortalecer la paranoia de la inseguridad; es la misma que enaltecía a su juventud idealizada y a la otra, la negra o latina la destinaba a las peores condiciones laborales, económicas y culturales; es la misma matriz que inspira la multiplicación de canales de videoclips en países, como ellos llaman, del Tercer Mundo; por supuesto, sin la gloria y sin el presupuesto adecuado, por lo que Telehit resulta más bien patético que una buena copia.

Afortunadamente existieron y existen excepciones a todo este despilfarro de recursos sin sentido. Hay directores y fotógrafos que utilizaron el videoclip como un vehículo de expresión, como un experimento artístico que alcanzó niveles estéticos considerables, aunque las temáticas continuaron siendo las mismas por lo que no es posible separarles del todo del mainstream.

El caso del proyecto «Videoclip y Discurso» es distinto y significativo de un momento particular en la vida política, económica y cultural del México que vivimos ahora. Omar Insunza, «Gran OM», creador de este proyecto y director de los videoclips, ha generado un tipo de trabajo que combina una lucha social en particular, con una agrupación musical no clásica, enlaza géneros musicales diversos y hace partícipes a los propios sujetos sociales. No es la simple transposición de una canción compuesta por separado y una locación descontextualizada, todo lo contrario, es la conjunción de elementos políticos que son transmitidos a través de la música y de la imagen en una creación unificada.

Fotografía: Heriberto Paredes

Esta es la cocina en donde el equipo de grabación pasó buenos y muchos momentos de convivencia con las y los yaquis que nos recibieron. Fotografía: Heriberto Paredes

Para OM es fundamental acercar a la gente, desde trincheras renovadas, temas de primer orden e importancia en la agenda política y social mexicana. Se fundamenta en una investigación seria que permite comprender la arquitectura de la lucha que será retratada, por ello la participación de muchas instancias es central al inicio de cada videoclip. De otra manera la composición de la lírica, la elección y creación de los riddims que serán la base del trabajo final, los intérpretes y la estética, serían imposibles. Resulta artificial retratar adecuadamente una lucha social sin conocerla por lo menos en lo sustancial.

De la mano de varios militantes de la escena hip-hop y reggae, con la tradición de los soundsystems en la bitácora creativa, cada videoclip ha sido hasta ahora una pieza redonda; la creación de ambientes particulares con mensajes claros y concisos es perceptible de inicio a fin.

Este proyecto, además de ser una bocanada creativa ha significado un aprendizaje en dos sentidos, el primero y el más inmediato es el de reconocer la capacidad de los movimientos sociales o las y los sujetos que protagonizan una lucha en particular, para renovarse y mostrarse fuera de la nota periodística o los reportes policiacos tras una represión. Cada video ha construido una relación diferente entre la lucha y el pueblo que no necesariamente participa de ella, las ha hecho accesibles sin comercializarlas, sin demeritarlas y sin censurar la dureza de la realidad. No hay ocultamiento en aras de un trabajo estético, es el propio arte creador y crítico lo que enaltece las luchas y las lleva a otros públicos, es decir, expande el radio de difusión y sensibilización.

El segundo aprendizaje es al interior de los diferentes equipos de producción que han realizado cada videoclip. Si había antes un nivel de conciencia en los intérpretes y en la producción, las tareas para darle vida a las ideas en cada uno de los trabajos han sido una ampliación y profundización de la colectividad como criterio, como forma de vida; gracias a que no existe un patrocinador que pague toda la producción y resuelva todos los requerimientos, cada videoclip es una aventura, un reto que se tiene que resolver entre las y los involucrados, desde los vehículos para transportar el equipo hasta los contactos con las luchas sociales, la aceptación para llevar a cabo las grabaciones, cada detalle es parte de todo un equipo, que si bien tiene roles definidos, no permite que la indiferencia gane y genere jerarquías.

Fotografía: Heriberto Paredes

Real Stylo y una parte del Consejo de Ancianos yaquis en alguna de las tomas durante el rodaje del próximo videoclip del proyecto «Videoclip y Discurso». Fotografía: Heriberto Paredes

Primero un videoclip que apela a la protesta como uno de los derechos fundamentales pero sobre todo como un mecanismo de lucha para transformar el país; luego, los casos de luchas específicas: dos mujeres jóvenes triquis desaparecidas en Oaxaca y la lucha de su madre por encontrarlas; el vacío generado por 43 estudiantes normalistas desaparecidos, la semilla que genera la lucha y la resistencia de los estudiantes que buscan a sus compañeros y en breve aparición; la lucha por el agua encabezada por la Tribu Yaqui. Así es el camino recorrido hasta entonces por «Videoclip y Discurso».

Notas de viaje

Tal vez sería bueno compartir algunas notas sobre la oportunidad que tuvimos algunos integrantes de este medio de ver el génesis de un nuevo videoclip. Hablaré por mí pero la experiencia fue compartida. Gracias a las facilidades que nos dio la Tribu Yaqui, OM pudo planear con antelación la realización de un trabajo fundamental que aborda la problemática del agua –recurso vital que será objeto de una nueva guerra– y el despojo que empresas y gobierno llevan a cabo. El tema no es menor y lograr una lírica clara, contundente, que lograra conjuntar tanto la historia de resistencia yaqui como su lucha por el agua era un reto complejo. Sin embargo se logró y el viaje hasta Sonora se hizo.

Durante los días de rodaje siempre hubo claridad en los objetivos buscados, las locaciones, quienes participarían en cada parte del videoclip, tanto de parte de los interpretes (Lengualerta, Manik B y Real Stylo) como de los propios yaquis, entre autoridades, mujeres y abuelos. Fue gracias a la Tribu que el equipo de OM logró hacer el videoclip, no hubo una separación sino un acogimiento por parte de las familias, de la gente que en cada pueblo o paraje nos recibió y compartió momentos.

El rodaje, día con día dejó pequeñas experiencias y aprendizajes, tanto técnicos como políticos y sociales, las dimensiones del conflicto fueron delineándose con prontitud a través de charlas y explicaciones. Y lo que pude ver es que, aunque muchos prejuicios vengan a la mente, en este caso, cuando hablemos de videoclip, ya podemos pensar en otro referente, un trabajo audiovisual imbricado en la necesidad de difundir y sensibilizar a más personas –a nivel nacional e internacional– sobre la importancia del agua y la lucha por ella.

La intensión no es atosigar con anécdotas de viaje, lo que realmente es importante es comprender que existe una propuesta creativa sólida que logra conjuntar a gran diversidad de sujetos, tanto de la escena musical como de las distintas luchas que coexisten en nuestra país. Vendrán más videoclips y este proyecto se consolidará aún más, como un vehículo de concietización y como un mecanismo de comunicación, entendiendo que en cada pieza existe un mensaje construido con precisión, y son, de alguna manera, los sujetos que desarrollan las luchas quienes abren el espacio para compaginar voces, las suyas y las de los músicos.

Colocamos los videoclips que hasta ahora se han hecho públicos con la expectativa del siguiente y de las otras ramificaciones que este proyecto seguramente tendrá en adelante.

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